Hoy no es un miércoles normal. Todos los pericos nos hemos despertado con la ilusión que supone jugar unos cuartos de final de la Copa del Rey contra el eterno rival. El partido llega en un momento donde la tensión ha bajado algunos decibelios respecto a temporadas anteriores. Ayuda y mucho, que los entrenadores tengan una buena relación y que la prensa catalana por primera vez ponga en valor a los dos equipos.

Pero no podemos olvidarnos de un pequeño detalle…son el enemigo. Ellos son los que año tras año se han llevado a los mejores jugadores de nuestra cantera, también son los que nos han ganado partidos con goles en fuera de juego, con expulsiones injustas y ayudas arbitrales. Siempre nos han ignorado, tanto ellos como todas las instituciones catalanas que publicitan y apoyan económicamente a bombo y platillo a “su” club.

Los pericos hemos sido comparados con el 3%, han vestido a Colón con la camiseta del Barça o directamente han tratado de echarnos de la ciudad y decirnos que somos de Cornellá – El Prat.

Pero a pesar de todo, el sentimiento perico siempre resiste. Y frente a la hostilidad nació la maravillosa minoría, un estado de ánimo que ellos nunca entenderán.

Aarón Martín ejecutando un centro ante Rakitic. Foto: RCDE

Sin embargo, ellos todavía sueñan con el Tamudazo y nosotros recordamos aquel triunfo en su estadio con doblete De la Peña que fue el inicio para salvarnos del descenso. Ellos son Goliat, nosotros David (López). Su mejor jugador gana más dinero que toda nuestra plantilla (el límite salarial del equipo es de 60 millones de euros). Ellos tienen el dinero, nosotros la ilusión. Ellos nunca nos miran, nosotros somos su espejo: Coutinho, Valverde, Aarón Martín…

Y a pesar de todo lo más normal sería perder la eliminatoria pero qué bonito sería escribir un nuevo capítulo en nuestra memoria perica. Por ello pónganse su camiseta del Espanyol, en el estadio o en su casa y anime a su equipo porque hoy es un día para hacer historia.

Tenemos que jugar sin ansiedad, todos los argumentos están en nuestra contra pero hay que llevar a nuestros 11 guerreros hasta la gloria. Solo si peleamos hasta el último minuto nos sentiremos orgullosos, solo así seguiremos creciendo. Porque algún día no muy lejano Barcelona podrá presumir de derbi como hacen Madrid y Sevilla con sus equipos.