Este domingo se cumple el 90 aniversario del primer título copero del Espanyol, fue en la famosa “final del agua” ante el Real Madrid, jugada en Mestalla ante 25.000 espectadores, de los cuales unos 4.000 eran seguidores pericos que se llevaron la primera gran alegría del espanyolismo después de imponerse a los blancos en la final por 2-1.

Por aquellos días llovió fuerte en Valencia. Hubo lo que ahora llamaríamos la “gota fría”. Y además se produjo un grave incidente político: a primeras horas de la mañana llegó a Valencia, procedente de Sette, en Francia, un vapor (de nombre Onsala) a bordo del cual iba uno de los políticos más célebres de la época: José Sánchez Guerra. Para hacernos idea de quién estamos hablando, digamos que había sido jefe del Partido Conservador, presidente del Congreso, presidente del Consejo de Ministros, dos veces ministro de Gobernación y una vez ministro de Fomento. Sánchez Guerra se oponía a la dictadura de Primo de Rivera, por la cual se había exiliado en París, y su viaje a Valencia tenía como fin encabezar desde esta ciudad un movimiento para derribarla. Pero el intento fue detectado y él detenido nada más llegar a la ciudad, justo el día de la final. Quedaría recluido durante meses en el cañonero Dato.

El campo quedó impracticable, pero hubo que jugar. Las fotos de los equipos formados sobre una laguna aún son llamativas hoy. De aquel chapoteo salió ganador el Espanyol, cuyo marco custodiaba Zamora, que fue una vez más providencial. Marcaron Padrón y Bosch, para os nuestros y Lazcano para el Madrid. Fue la primera vez que el Espanyol alzó la Copa, de lo que hoy se cumplen 90 años.