Desde hace unos años muchos pericos estamos cada vez más preocupados por la fractura social y los asuntos extra deportivos que están erosionando día a día al Real Club Deportivo Espanyol. Nos está afectando a nivel institucional, mediático pero sobre todo en lo que se refiere a la asistencia y al ambiente en el estadio.

Los que ya tenemos cierta edad podemos hacer un poco de historia…mis primeros recuerdos de Sarriá se remontan a los años 70. Tengo la sensación de que todo el estadio era bastante homogéneo en cuanto al ambiente de apoyo al equipo. Daba igual que estuvieras en Tribuna, Lateral o un Gol. Recuerdo especialmente grandes noches como un 5-2 al Barça o al año siguiente un 3-0 aquella tarde que Solsona entró andando en la portería culé. Caszely, Jeremías, Roberto Martinez y sobre todos el gran Rafa Marañón. También algunas matinales de fútbol contra el Burgos, el Salamanca u otros que ahora curiosamente la LFP ha recuperado.

A principio de los 80 empieza a cambiar el modelo y van surgiendo las gradas de animación. La Peña Españolista Juvenil nació el 1983 en el Gol Sur de Sarrià fundada por un grupo de jóvenes comandados por el malogrado Carlos del Castillo. Enseguida nos unimos muchos de los habituales. Yo aún conservo el carnet de socio de la Juvenil de la temporada 1983-84. Cabe citar como anécdota que muchos perdimos la antigüedad como socios ya que el club decidió que si eras de la Juvenil iniciaban nueva numeración. Eran carnets de socio !!con foto!!. Una novedad en aquella época para tenernos “controlados”.

En aquel Gol Sur convivíamos la Juvenil con Los Incansables, La Manigua y multitud de socios que no eran de ninguna Peña. Un tiempo después, el 1985 se crearon las Brigadas Blanquiazules. Pues bien, en esa grada animábamos todos a una. Sarriá entera vibraba al unísono con los cánticos de la Juvenil o de Brigadas.

Este ambiente excepcional en el Gol Sur que se transmitía a todo el estadio se prolongó hasta el fin de Sarria a lo largo de la década de los 90. Baste recordar el día del retorno a Primera o al cabo de un tiempo la despedida a Camacho.

Con el paso a Montjuïc muchos temimos que todo iba a ir a peor. Un estadio con pista de atletismo, el público alejado del campo, frío, excesivamente grande,… Allí era difícil que la afición transmitiera su apoyo al equipo. ¡Que equivocados estábamos¡ Nuevamente un grupo de jóvenes como en los 80 se unió en el Gol de Montjuïc. Los veteranos, que ya estábamos ubicados en otras zonas del estadio sentimos por aquel entonces que había vuelto el espíritu del Gol Sur de Sarriá. Además, por supuesto, los resultados acompañaron. Las dos Copas, la UEFA, Tamudo, Coro, todo el Estadio animando al ritmo que marcaban desde el Gol los jóvenes de La Curva.

Con la ilusión de un nuevo Sarriá, 12 años después, el 2009 nos trasladamos a Cornellà. Los inicios fueron muy ilusionantes. Asistencia masiva, público entregado y La Curva animando desde el Gol Sur. Ambientes fantásticos como los primeros derbys o las temporadas de Pochettino, especialmente la de la salvación en las últimas jornadas. Un nuevo Sarria había nacido. Pero poco a poco, año a año, el ambiente ha ido decayendo. Quizás se salva el año de Sergio con la semifinal de Copa o algún derby. Pero nuestro campo es a día de hoy cada vez es más frío, silencioso e insulso.

Imagen de un tifo del gol sur de Sarrià

Muchos pensarán: los resultados, el proyecto, el bajo nivel del equipo, la política de precios,…. Evidentemente algunas son razones de peso, pero…. No estoy totalmente de acuerdo. ¿Acaso no recordamos que en Sarriá descendimos a Segunda en dos ocasiones en los 80 y los 90? ¿O el juego insulso y aburrido en muchas temporadas, con jugadores de bajísimo nivel? ¿Y ciertas épocas de Montjuïc o en Cornellá? ¿No creció hasta 35000 el número de socios en el inicio de Cornellà en plena crisis económica? Ni los resultados ni la falta de proyecto ni el nivel de los jugadores ni el precio de los carnets por si solos pueden justificar la frialdad del estadio.

En mi opinión una de las explicaciones de peso está en la fractura social. En las últimas temporadas y sobre todo en las últimas semanas venimos asistiendo a un espectáculo lamentable. Pericos contra Pericos. Comunicados, notas de prensa, descalificaciones…. Es incomprensible que con la cantidad de enemigos externos que tenemos, con lo incómodos que somos en esta sociedad que algunos pretenden que sea de pensamiento deportivo único, los pericos nos dediquemos a pelearnos entre nosotros. Posiblemente muchos no se den cuenta pero nos estamos auto destruyendo. ¿O acaso queremos esto?.

Algo hay que hacer. Es incomprensible que la recuperada Juvenil y La Curva no compartan ubicación en el Gol Sur. ¿Tan difícil es ponerse de acuerdo para animar al Espanyol? ¿De verdad? En los 80 o los 90 como explicaba antes, compartíamos pasión por el Espanyol desde distintas ideologías. Daba igual viajar a Zaragoza, Valencia, Pamplona o Logroño con Los Incansables, La Manigua, la Juvenil o las Brigadas. Todos allí éramos iguales: Pericos.

No se entiende que se pacte entre ciertos grupos de animación que solo haya banderas blanquiazules en el estadio y algunos incumplan los acuerdos de forma reiterada. Personalmente pienso que si eso es un problema se soluciona fácil: que cada uno lleve la bandera que le de la gana. Así evitaríamos problemas de agravios, dimes y diretes. ¿O a estas alturas nos molesta tener al lado a una bandera diferente a la que sentimos? ¿De verdad? ¿Es más importante eso que animar al Espanyol?.

Una afición, un grupo de animación, un club, no se puede pretender cambiar. Es como es. Y como tal tenemos que aceptarlo. Intentos de cambiar un club, su idiosincrasia, su personalidad, solo conducen a la frustración o la división interna. Por razones familiares he sido un asiduo de el estadio de Osasuna durante los últimos 25 años. Navarra, una sociedad dividida desde hace décadas. En el Gol de El Sadar los Indar Gorri. Ideología predominante del grupo: extrema izquierda abertzale. Pues bien, todo el estadio ha animado y vibrado siempre al ritmo que ellos han marcado. Allí da igual tu ideología política. Allí da igual tu bandera. Solo importa Osasuna. Quizás son un espejo en el que deberíamos mirarnos.

Antes cuando encontrabas a un perico te abrazabas. Era “uno de los tuyos”. Ahora tengo la sensación de que algunos prefieren a un culé o a un merengue que a un perico que tenga una ideología política distinta. ¿Hasta este extremo hemos llegado? Todos debemos entender que aquí seguimos cabiendo todos. Como en Sarriá, como en Montjuïc. Los de izquierdas, los de derechas, los independentistas, los unionistas, los creyentes, los ateos. ¡Que más da! Si queremos hacer un Espanyol cada vez más grande nuestra única ideología debería ser lo que somos: Pericos por siempre.

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