El fútbol formativo del RCD Espanyol de Barcelona volvió a demostrar todo su potencial en uno de los torneos más exigentes de la temporada, XXVI Torneo Nacional Pamesa Laliga Promises 2019, donde un total de veinte equipos de los principales clubes del estado compiten para llevarse el título. El Alevín A blanquiazul fue uno de los mejores equipos llegando a las semifinales del torneo, teniendo la final a tocar, después de caer por 1-2 frente al Real Madrid. En el partido por el tercer y cuarto lugar, los de Marc Pascual estuvieron a punto de superar al Sevilla, pero dos tantos en los últimos minutos dieron la vuelta al marcador.

Ya desde el inicio del torneo, el equipo espanyolista dio muestras de su potencial superando por 0-1 al Atlético de Madrid, uno de los rivales más duros de la competición. En esta misma fase de grupos, el equipo de Pascual sumó un segundo triunfo frente al Alavés por un claro 3-0, mientras que se escapó la victoria en el empate sin goles ante el Levante.

Con estos resultados, los pericos se ganaron el derecho a avanzar ronda y disputar los octavos de final donde los esperaba la Real Sociedad. Los donostiarras plantaron cara, pero los blanquiazules fueron superiores y un gol de Miguel en la primera mitad consiguió el billete hacia los cuartos de final. Un nuevo equipo vasco fue el rival de los de Pascual, en un nuevo enfrentamiento ante el Alavés que, al igual que en la fase de grupos, fueron los pericos los que llevaron la batuta y se llevaron el triunfo por 2- 1 con goles de Jan y Gerard.

El rival que esperaba domingo a las semifinales del torneo era, ni más ni menos, el Real Madrid. Las semifinales no pudieron comenzar de una manera mejor y es que, a los dos minutos y tras una jugada de Oriol, Leo abría el marcador con el 1-0. Después de un primer tiempo de claro color blanquiazul, pero sin poder materializar las ocasiones, los madrileños consiguieron empatar al inicio de la reanudación y a poco para el final hicieron el segundo gol para cambiar el marcador que privaba a los pericos de la final.

Superado el golpe, el equipo de Pascual se levantó para jugar inmediatamente el partido por el tercer y cuarto puesto. Los espanyolistas volvieron a salir muy enchufados ya los cinco minutos un gol de Miko ponía en ventaja a los pericos. Todo hacía indicar que los blanquiazules terminarían como terceros clasificados, pero el Sevilla reaccionó con un último latigazo y dio la vuelta al marcador con dos tantos en los últimos minutos de partido, dejando los pericos como el cuarto mejor equipo del torneo.