Hoy escribo en caliente. Acabo de llegar a casa después del lamentable espectáculo vivido en nuestro estadio y tras oír la rueda de prensa de nuestro entrenador por la radio en el coche. Pero es fácil el análisis dejando de lado la parte emocional cuando la mayor parte de lo que expones hace meses que lo vienes pensando y el tiempo, por desgracia, te va dando la razón.

No podemos perder más tiempo. Hay que tomar decisiones rápidas. Quedan 23 jornadas, 69 puntos. Casi toda una vida por delante. Pero hay que efectuar un análisis detallado de la situación y decidir en consecuencia. Porque, por supuesto, aún estamos a tiempo de reconducir la situación y vivir un final de temporada tranquilo. Me gustaría analizar brevemente este inicio de temporada…

En primer lugar, y aunque sea impopular decirlo, en mi opinión el club ha invertido suficiente dinero y ha hecho suficientes fichajes. Más de 20 millones de euros y siete incorporaciones. El problema ha sido simple y llanamente que quizás no se ha invertido de la forma adecuada. Las personas que tomaron la decisión de los fichajes son los responsables de que los recursos destinados no estén dando sus frutos.

En segundo lugar, y también es impopular decirlo, creo que si se apuesta por un entrenador de la casa y un modelo continuista del éxito obtenido la temporada anterior, se debe confiar en él hasta el final. Se debe ser consecuente. No es de recibo que únicamente con ocho jornadas y exitos en Europa se prescinda de sus servicios. Los que tomaron la decisión de confiar en ese entrenador y despedirlo luego precipitadamente deben dar explicaciones.

Pero es que además se sustituye dicho entrenador por otro que plantea un modelo totalmente opuesto. Pasamos de un modelo con buen trato de la pelota y fútbol ofensivo a un modelo defensivo y con desplazamientos largos y centros laterales. ¿Como puede ser que una plantilla hecha para el primer modelo también sirva para el segundo? También quizás alguien debería explicarnos que criterio se utilizó para la sustitución.

Por mucho que la dirección institucional del club, los diferentes departamentos profesionales, prensa, comunicación, marketing, estén trabajando bien y haciendo grande al Espanyol, eso no sirve de nada sí a nivel deportivo las decisiones son erróneas. Por mucho que la situación económica esté mejorando de forma espectacular y que se haya salvado al club de la desaparición, la política deportiva desastrosa echa por tierra todo el trabajo hecho. ¿Que se puede hacer, según mi criterio, para reconducir la situación?

El club. A nivel institucional, a nivel económico, nada que decir. Ahí no está el problema. El trabajo esta siendo magnífico. Lo que sí debería decidir el club de forma urgente es qué dirección deportiva queremos. Ellos son los que van a aconsejar los fichajes a realizar, como ya hicieron en verano. Y no pueden volver a equivocarse. ¿Vamos a dejar en manos de las mismas personas la capacidad de decisión en este mercado de invierno en el que no tenemos margen de error?

Rufete y Perarnau se encuentran en el punto de mira

El entrenador. He escuchado detenidamente por dos veces la decepcionante rueda de prensa y el mensaje de nuestro entrenador. Yo soy de los que piensa que el éxito en una empresa colectiva depende más del que dirige, gobierna o lidera que de las individualidades. Mensajes como el enviado hoy en el que carga contra los jugadores resultan arriesgados para la dinámica de un vestuario. Él es el máximo responsable del vestuario y de él es la responsabilidad del funcionamiento del mismo. Por tanto problemas de actitud, implicación, rendimiento de los jugadores son responsabilidad suya. Hablaba en otro artículo de liderazgo, pues bien, nuestro entrenador, según mi criterio, no está sabiendo ser el líder que necesitamos. Por otro lado poner en duda la capacidad de los jugadores, hablar de que son un equipo limitado, de nivel bajo,…

¿Alguien piensa que hablar de forma despectiva de un colectivo puede generar en el mismo una respuesta positiva? ¿Podemos considerar líder de un vestuario a un entrenador que no asume responsabilidades y además duda públicamente de la capacidad de sus jugadores?

Los jugadores. Ellos son los que nos tienen que sacar de esta situación, los que pueden volver a hacer posible lo imposible como otras veces en nuestra historia. Por ello necesitan todo nuestro apoyo. No estoy de acuerdo, y también sé que es muy impopular decirlo, que los jugadores no quieran hacerlo bien, que falte actitud, que no se comporten como profesionales. Yo veo tensión, ansiedad, inseguridad, bloqueos mentales, indecisiones, dudas. El rendimiento del equipo globalmente y de ciertas individualidades en particular es muy inferior a lo esperado. Se están viendo claramente superados por la situación. ¿A nadie le ha pasado, que quiera hacerlo bien, que intente dar el máximo y la situación le supere y acabe fracasando? Pues bien, en este grupo humano esto está sucediendo de forma generalizada. En la historia del Espanyol, Clemente, Camacho, Luis Fernández, Aguirre, Pochettino,.. todos ellos nos sacaron de situaciones complejas ejerciendo el liderazgo del vestuario, asumiendo su responsabilidad, apoyando a sus jugadores, haciéndoles mejores, potenciando sus aptitudes y mejorando su autoestima. Necesitamos un entrenador que desempeñe ese rol.

Ahora es el momento de decidir. Cara o cruz. Acertamos o nos hundimos. Hay tiempo, pero hay que hacerlo bien. Hay que decidir con quien nos jugamos nuestro futuro. Necesitamos un entrenador que se eche el equipo a la espada, que haga mejores a sus jugadores, que les haga creer en sí mismos. Necesitamos una dirección deportiva que acierte en tres fichajes que marquen la diferencia, no solo en calidad sino sobretodo en carácter y liderazgo. Necesitamos que desde el club y desde el vestuario se dé un mensaje claro, de confianza, de compromiso y de lucha. Somos el Espanyol. Hemos salido de situaciones peores. Somos supervivientes. Estamos a tiempo. Cara o cruz.