El Espanyol afronta una una nueva jornada de Liga y lo hace con la obligación de mejorar sus prestaciones y vencer en Balaídos. Después de la horrible imagen ofrecida ante la Real Sociedad que acabó con la paciencia de la grada en Vigo el equipo debe dar un paso adelante.

El reto no es sencillo porque delante tendrá un rival con un tremendo potencial, que además este verano se ha reforzado muy bien, sobre todo de medio campo en adelante, pero eso no será excusa, el equipo debe competir y comenzar a demostrar sobre el césped que las palabras se transforman en hechos.

David Gallego no se juega el cargo en Balaídos, una derrota no supondría el fin de su camino en el banquillo blanquiazul, pero si comenzaría a complicarlo mucho y convertiría en una final el choque del próximo domingo ante el Real Valladolid de Sergio González. La afición blanquiazul ya demostró su descontento el pasado domingo y la fina lluvia de críticas hacía el míster es constante.

El Espanyol hace siete temporadas que no gana en Vigo lo que aún convierte en más complicada la visita perica de este jueves al feudo celtiña. El equipo espanyolista necesita sumar puntos lo antes posible para ganar posiciones en la clasificación. Que así sea.