Para empezar, una definición: En sociología, estigma es una condición, atributo, rasgo o comportamiento que hace que la persona portadora sea incluida en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa y se les ve como culturalmente inaceptables o inferiores.

Los pericos llevamos muchos días como si fuéramos tenistas devolviendo sin parar bolas envenenadas; ataques infundados por el mero hecho de ser del Espanyol. Por culpa de la actuación, totalmente reprobable, de algunos individuos nos vemos interpelados y obligados a salir en tromba para defender a nuestro club y la condición de ser del Espanyol, de la que nos sentimos orgullosos.

Ayer, un ex directivo espanyolista ponía en Twitter una imagen del local donde fue violada una chica por una deplorable ‘manada de Sabadell’ y en la que se veía una bandera del FC Barcelona. Su reflexión era clara: si hubiera sido una bandera del Espanyol muchos medios habrían titulado: ‘Seguidores del Espanyol violan…’. Y me temo que habría sido así.

Valga este artículo para que nos pongamos la venda antes de la herida porque estoy convencido de que hay muchas personas, algunos se llaman periodistas, empeñadas en presentar a la afición del Espanyol como violenta, anticatalana y hasta fascista; por convertirnos en un colectivo antipático a los ojos de la sociedad.

Sobre el insulto de Calzón, desde luego deben responder el propio Calzón -parece que ha puesto su cargo a disposición del Club- y el Club, no la afición del Espanyol. Y sobre los gritos que desde las gradas insulten o inciten a la violencia, deberán responder los que los han realizado, y sobre ellos debe actuar tanto Antiviolencia como la policía, si la cosa va a mayores. Y en el caso de la imagen de Anna Frank que tanto ha chirriado entre nosotros, la información no debería ser ‘Aficionados del Espanyol colocan pegatinas con…’, sino, ‘Nazis colocan pegatinas con…’, porque los nazis, son nazis, sean del equipo que sean.

Desde las organizaciones que luchan por no estigmatizar a ciertos colectivos minoritarios, lo que es un comportamiento racista que discrimina la diferencia, se insiste en que hay que erradicar informaciones que asocien a determinadas minorías con comportamientos marginales o directamente delictivos. Hilando más fino, la estigmatización puede ser san sibilina como destacar el origen de las personas en función de la bondad o maldad de la acción que realizan.

Desde el club se debe hacer un esfuerzo por concienciar a los medios de comunicación que ese respeto a las minorías debe incluir a todas las minorías y que incurren en esa estigmatización cuando señalan a todo el colectivo espanyolista por comportamientos individuales. Y como aficionados no nos queda más alternativa que aislar a los violentos y exigir que quienes tienen la responsabilidad de hacerlo los expulsen de nuestras gradas.