Cuando llegó a mis oídos hace unos días que el candidato para sustituir a Rubi era David Gallego, reconcozco que la idea no me gustó. Creía que el de Suria quizá no era el más indicado para seguir con el proyecto perico, de camino a Europa. Su nula experiencia en Primera división, así como, en un equipo de esta magnitud me hacía pensar que Gallego no era, a mi modo de ver, el entrenador indicado para comandar el timón perico en la próxima temporada; una temporada especial por la vuelta a Europa del Espanyol doce años después de hacerlo por última vez de la fatídica final de Glasgow.

A día de hoy, parece que será el escogido para seguir comandando la nave –como ya anunciamos hace unos días– de un equipo preparado para luchar y soñar. Junto a él, los nombres que más sonaban era el del técnico soriano, Pablo Machin, y del ex técnico bético, Quique Setién; y no está de más reconocer que personalmente creía que Pablo Machín podía dar un impulso al proyecto europeo y, porqué no, dar ese caché que dio en su día Quique Sánchez Flores. No obstante, con el paso de los días me he convencido de que el hombre perfecto para ocupar la bacante no es otro que David Gallego. Después de ver los partidos del filial en las últimas tres temporadas, lograr los éxitos que ha logrado -y los ‘fracasos’, también-, creo sinceramente que es el hombre idóneo para ser el entrenador del primer equipo del Espanyol y hacerlo, sobre todo, junto al equipo que le ha acompañado en los últimos años.

Dirigir al primer equipo del Espanyol no es tarea fácil, aunque él ya lo conoce ya que lo dirigió en el tramo final de la liga pasada en la que consiguió trece de quince puntos, algo, nada mal si tenemos en cuenta de dónde venía el equipo.

En su favor tendrá que la plantilla está a muerte con él, a muchos de ellos ya los ha tenido a diario en el filial como Marc Roca, Adrià Pedrosa o Óscar Melendo entre otros y además, contará con una confianza plena del club y la dirección deportiva como entrenador; su forma de entender el club, su filosofía de juego y su ilusión, estoy seguro de que nos guiará hacía el éxito. Y, sobre todo, a las duras y a las maduras estaremos con el Espanyol, con el equipo y, por supuesto, con David Gallego.