Tras ejercer de equipo aspirina contra el Alavés toca que el equipo se ponga las pilas, se levante y dé un buen baño de energía revitalizante a una afición que comienza a desinflarse por un inicio de campeonato demasiado irregular. El Valencia es un equipo en racha, un rival duro, pero como en todos los clásicos ligueros, y un Espanyol-chés lo es, todo es posible, así que toca atarse los machos y pasar de calmante a reconstituyente.

Javi Fuego durante el partido de Mendizorroza

Hemos sufrido unos horarios lamentables, pero contra el Valencia no tenemos excusa, un domingo a las 16:15 es lo más parecido a uno decente, así que la afición ha de responder para que nuestros jugadores no tengan ni la excusa de que el ambiente en las gradas está desangelado. No será fácil, pero si queremos aspirar a algo más que a vagar por la zona templada de la tabla hasta final de temporada hemos de comenzar a ganar este tipo de partidos.

Está claro que no ayuda que solo tres jugadores hayan ‘mojado’ en la portería rival. Y que con nuestros nueve goles seamos uno de los equipos con menos acierto de cara a barraca. Pero sigo confiando en Quique Sánchez Flores y en la plantilla. Tenemos equipo para aspirar a algo más que a vagar entre la 10ª y la 17ª posición. O eso quiero creer en mi infinito deseo de ver jugar a nuestro querido RCD Espanyol en una competición europea y reeditar las finales de Leverkusen y Glasgow, pero para ganarla.

El domingo tenemos una cita ineludible con la victoria. Que por nosotros no quede.