Parece que fue ayer, cuándo cuarenta mil personas se reunían en Cornellà – El Prat para asistir a un día histórico para el espanyolsimo, el día el cual el club blanquiazul volvía a estrenar su propia casa prácticamente veinte años después de que se demoliera el antigua Sarrià. Lejos queda la inauguración del RCDE Stadium, esa tarde en la que la Fura dels Baus hizo su emocionante espectáculo en el centro del campo o en la que Shunsuke Nakamura hizo volar un perico en el césped de Cornellà.

Lo vivido después es puro anecdótico: un Espanyol vs Liverpool con victoria local por 3-0 (Luis García y Ben Sahar, por partida doble). Un partido que emocionó, pero lo hizo mucho más siete días después de su finalización; cuándo con la desaparición del eterno capitán, Dani Jarque, nos dimos cuenta, que ese partido entre los “pericos” y los “reds” fue el único que jugó Jarque en el nuevo estadio del Espanyol.

A partir de ese día, el Espanyol y su afición ha escrito la historia del RCDE Stadium día a día, hora a hora. Momentos buenos, momentos malos. Pero siempre unidos. La paradoja viene cuando podríamos decir que los mejores momentos del Espanyol en su nueva casa han venido en los últimos meses con la clasificación para la Europa League en el último partido de liga o, con la vuelta a Europa en el partido frente al Stjarnan islandés hace unos días. Pero la emoción de vivir el debut de grandes jugadores en el estadio como Didac Vilà en su día, Álvaro Vázquez, Pau López o, los más recientes: Óscar Melendo, Marc Roca o Adrià Pedrosa por nombrar a alguno de ellos.

Por supuesto, quedémonos con los momentos buenos, pero sin olvidar lo que nos hace crecer, los momentos malos. En Ca’n Orgull es más habitual vivir momentos malos como las goleadas del Real Madrid (0-6) o de la Real Sociedad (0-5). La eliminación en semifinales de la Copa del Rey a manos del Athletic Club o el cambio de propietario.

Diez años dan para mucho, dan para jugar más de dos cientos partidos. Conseguir un centenar de victorias. Marcar cerca de trescientos goles. Jugar en todos los días de la semana. Victorias en el descuento. Un canterano del Barça con el cariño del espanyolismo sea el máximo goleador del estadio con la camiseta del Espanyol. Noches mágicas, mágicas como el Espanyol.

Foto: Perico Dominguez