La derrota del Sadar es de las que hacen mucho daño, y cuando acaba la jornada y ves los resultados de los rivales directos, mucho más. Fue duro comprobar el silencio y las caras de los pericos presentes en Pamplona, incluso se derramó alguna lágrima, y es que ayer por la tarde era complicado contener la tristeza, el Espanyol se desangraba y como comentábamos antes todavía faltaba por llegar la cornada de los pepineros en Villarrreal.

Pasadas unas horas desde la derrota en el feudo rojillo no nos queda otra que levantarnos y seguir creyendo que es posible, que una afición como la blanquiazul no puede estar el próximo curso en Segunda División, a medida que se acerque el partido contra el Alavés, pensaremos que podemos ganar y recortar distancias con los rivales, no todos los fines de semana serán como el que dejamos atrás. Somos pericos y sabemos que somos así, que por mucho dolor que sintamos hoy, mañana creeremos en imposibles.

El club hizo y está haciendo todo lo posible por lograr la salvación, Chen Yansheng enderezó una lamentable planificación deportiva elaborada en verano con una potente iniversión económica en el mercado de invierno. Los departamentos de comunicación y marketing lograron volver a enganchar a la afición, cuando parecía imposible. Ahora todo esta en manos de los jugadores y del entrenador. No vamos a hacer ninguna valoración que pueda dañar aún más si cabe la autoestima de una plantilla que es la única que puede sacarnos de esto. Todos los demás estamentos del club han hecho su trabajo, y la afición les ha apoyado en todo este camino, y por el escudo, lo seguirán haciendo.

Mientras haya un hilo de vida al que agarrarse desde Voz Perica remaremos por la causa, porque es la nuestra, porque nacimos para construir y no para destruir. Ahora no creemos que sea el momento de prenderle fuego a todo, porque nada solucionaría y si lo empeoraría. Seguimos creyendo, porque somos unos locos pericos, pero les confesamos una cosa, lo hacemos más con el corazón que con la cabeza, para que les vamos a engañar.