El asunto de Borja Iglesias va camino de convertirse en el culebrón del verano en clave blanquiazul, y el jugador se encuentra en un escenario en el cual consideramos que se está empezando a erosionar su imagen. El Real Betis Balompié está demostrando en este asunto que ha dejado atrás aquella etiqueta de equipo simpático de Laliga para mostrar formas de nuevo rico, sin ningún tipo de demostración de respeto por el Espanyol y su afición.

La última “gracia” de la aparición del disfraz de un “panda” en el vestuario del conjunto verdiblanco, precisamente el día donde se cumplía el décimo aniversario de la muerte de Dani Jarque denota que en las altas esferas del club sevillano han perdido cualquier atisbo de vergüenza. Lo más desagradable del asunto lo encontramos en el jugador, que ha demostrado por activa y por pasiva ser una persona cercana al aficionado, un profesional intachable al cual ahora mismo se le está erosionando esa imagen, y consideramos que debe romper su silencio, que debe dejar claro que quiere hacer con su futuro, no puede seguir escondido mientras su imagen va cayendo a pasos agigantados.

Borja Iglesias celebrando un gol con Ferreyra

La imagen del “panda” en el vestuario del Betis no puede dejarla pasar por alto el delantero gallego, y menos en la fecha que se produjo, el gallego debe dar la cara y expresar públicamente que desea para su futuro. La afición lo entenderá o no, pero al menos tendrá claro cual será su futuro y el club podrá trabajar en la llegada de un nuevo delantero, llevar al límite esta situación y dejar a la dirección deportiva sin margen de maniobra sería una jugada nefasta del “panda” que la hinchada perica no le perdonaría.