La crisis sanitaria del COVID-19 está golpeando a todo el mundo con extrema virulencia, y es prácticamente imposible planificar nada de lo que pasará en el día de mañana, porque la realidad nos obliga a que las decisiones que tomamos hace una hora no valgan para la siguiente, es una realidad a la que el Espanyol no es ajeno.

Todo hace indicar, por los pasos que se están siguiendo con el beneplácito del Gobierno (cabe recordar esto y no perderlo nunca de vista) que la competición volverá, pero absolutamente nadie les garantizará que esto ocurra al 100%, porque dependemos de una pandemia que puede volver a rebrotar en cualquier momento. Lo que es seguro es que el club “palmará” dinero con toda esta situación, si cierto, como todos los que estáis leyendo este editorial, pero no podemos caer en el populismo según que cosas a la ligera.

El club a día de hoy no sabe si la pelota volverá a rodar, si estará en Primera o Segunda División, y es complicado poder tomar una decisión por ejemplo con el tema de los abonos, porque el futuro es altamente incierto y porque nadie puede garantizar absolutamente nada en el futuro. Otros clubes, como el Getafe tienen un futuro más “cómodo”, saben que estarán en Europa la próxima temporada (salvo catástrofe) y que recibirán un dinero extra que les permite regalar los abonos del próximo curso, porque sí, se lo han ganado sobre el césped, y nosotros no. Esa es una realidad que podremos analizar en otra ocasión.

El club ha enviado este viernes un correo a los abonados asegurando que están estudiando todas las vertientes, y piden un punto de paciencia a los espanyolistas. La situación es compleja, y el club, como ninguno de nosotros, como ninguna de las empresas del mundo puede aventurar lo que pasará dentro de unas semanas. Toca esperar y tener paciencia, esta maldita pandemia para derrotarla nos queda mucho por remar.