Hemos querido dejar pasar unos cuantos días de lo sucedido el pasado sábado en la previa del RCDE Stadium, creíamos necesario recabar toda la información para poder escribir con conocimiento de causa sobre la actitud de los radicales aficionados del Athletic Club de Bilbao y sobre la actuación del conjunto vasco en todo el asunto de Iñaki Williams.

El día después del partido ya hicimos un editorial exigiendo al club que se actuará con celeridad y contundencia, y los dirigentes del Espanyol lo hicieron, y con nota, identificando a los 12 energúmenos que profirieron gritos racistas contra el jugador rojiblanco. Condenamos lo sucedido, sin fisura alguna.

Ahora bien, consideramos que el Athletic Club de Bilbao ha querido estirar en demasía el “chicle”, y haciendo además de altavoz de una acción que en su estadio ha ocurrido también, hay imágenes que lo demuestran. La camiseta mostrada en Tenerife sobraba, porque es seguir señalando al Espanyol y su afición, y más viendo la tormenta mediática que se había despertado contra nuestra afición. No es precisamente una actitud de club señor.

Ahora nos vamos a centrar en lo sucedido en la previa con los aficionados del Athletic Club de Bilbao. Sabían ustedes que tenían entradas para el partido?, pues sí, las tenían. Sabían ustedes que llegaron a las inmediaciones de Cornellá y que aparcaron sus coches alquilados muy cerca del estadio?, pues si, lo hicieron. Sabían ustedes que ante las preguntas de los dirigentes del club perico sobre la venta de entradas a estos indeseables el Athletic Club de Bilbao se lavó las manos?, pues sí, lo hicieron.

Nos parece surrealista que un club que se dice señor, venda entradas a sus aficionados radicales y no informen al club visitante de tal hecho, les debería dar vergüenza ir dando lecciones después a todo el mundo y estirando un “chicle” que nada más perjudica al Espanyol y su afición. Un club señor no se comporta de esta manera, los nuevos rectores de San Mamés tienen mucho que aprender, sobre todo en cuanto a señorío.