Hace ya unas semanas que el balón dejó de rodar a causa del COVID-19, los pericos guardamos un regusto muy amargo todavía del último partido que pudimos ver en acción a nuestro Espanyol, en Pamplona el equipo no estuvo a la altura, y el espanyolismo encajó una derrota moral importante en tierras navarras. Precisamente aquel partido, como en muchos otros partidos de Laliga, estaba presente Antonio Arumí, en una Pamplona que adora y que conoce a la perfección, muchos lo conoceréis en persona y otros muchos por sus artículos en este medio.

Nuestro Antonio se encuentra estos días “pachucho”, y los que formamos este medio espanyolista andamos un tanto desnortados, sin sus comentarios internos cargados de energía, de un sesudo análisis que reconocemos en ocasiones nos levantaba la moral y en otras nos acababa de hundir. Esta temporada nunca fue muy optimista con lograr la salvación, de hecho ya se planteaba (perdónenle) sus desplazamientos a Miranda de Ebro, Soria y Gijón.

Pero en el fondo como todos tiene la esperanza de que la próxima temporada volvamos a estar donde nos corresponde, en la élite del fútbol español y peleando por cosas importantes. Nuestro Antonio estos días no puede leernos, no puede enseñarnos el camino, pero aquí le estamos esperando, con ganas de sentirlo y abrazarlo. Una gran persona que rezuma sentimiento blanquiazul por todos los poros de su piel, pero sobre todo que rezuma nobleza y perfume de gente buena.

¡Vamos, Antonio!

Comentarios de amig@s de Antonio: 

A un crcak! que podrá con todo porque lo merece, porque se hace querer y que aunque yo sea culé y tu pericó te quiero lo mismo !!! Tu puedes campeón !!!!! 👍💪💪😘

Isabel Montesinos

No soy periquito, de hecho soy culé. Aunque mi deporte no es el futbol y no me considero un fanático. Pero ha sido siempre un privilegio ir de vez en cuando al campo del Espanyol: de pequeño, a Sarriá y ahora al RCDE Stadium. Se sufre mucho, cuesta mucho ganar, muchas veces el juego no es vistoso… pero a mí lo que realmente me importa es estar con amigos. Y siempre que voy al Español es porque voy con un gran amigo, un amigo que conozco desde que teníamos edad de vestir en pantalón corto: Antonio Arumí.

El sí que vive el futbol y mucho, el ama los colores blanquiazules, y se vuelve loco con los goles de su equipo y desespera con los del equipo contrario. Yo empatizo con él, más por amistad que por otra cosa, pero tanto él como uno de mis hermanos, también periquito, han hecho que –aunque algunos me puedan considerar un “rara avis”-, siempre deseo el bien al equipo blanquiazul.

Todos estamos pendientes ahora de Antonio, en estos días tan raros y tristes. Cada mañana esperamos las noticias de Isabel, su querida mujer. Nos acordamos de él, y también de su familia, rezamos para que se recupere pronto y que podamos volver a verle en esas comidas del grupo del “cole”, esos jueves que rompen la rutina y nos devuelven al pasado.

Ojalá olvidemos pronto esta pesadilla y podamos volver a reunirnos, y que Antonio nos acompañe los jueves. Y ojalá pueda disfrutar muchas más veces en el RCDE Stadium del Espanyol y, sobre todo, de ese gran amigo que es Antonio.
¡Vamos Antonio! Te esperamos…

José Luis Acosta