El espanyolismo está viviendo un mal sueño desde que comenzó la temporada, o mejor dicho, desde que acabó la anterior. Desde que logramos volver a Europa después de 12 años de ausencia todo han sido malas noticias, una detrás de otra. Pasamos a enumerarlas. El entrenador que nos devolvió a competición europea nos cambio por club con menos tradición futbolística que nosotros, y lo hizo asegurando que no existía proyecto deportivo alguno, y aquí le criticamos las formas, y lo seguimos haciendo, pero lo que ya no tenemos tan claro es que no tuviera razón en su exposición de motivos.

Se nos aseguró por activa y por pasiva que los jugadores no dejarían el club si no se abonaba su cláusula de rescisión íntegra. Tanto Mario Hermoso como Borja Iglesias fueron vendidos, especialmente sangrante fue la venta del “panda”, facilitándole al Betis que pudiera comprarlo, lo nunca visto señores, se le daba facilidades a un rival directo que se nos acababa de llevar el entrenador y que ahora se hacía con el tipo que había perforado en 23 ocasiones la portería rival. De sombrerazo.

En el lugar de Borja Iglesias se trajo a un delantero cedido, con una opción de compra imposible de pagar para el Espanyol. A día de hoy el único acierto de la dirección deportiva este verano ha sido el fichaje del “Monito” Vargas, lo demás esta por ver, no queremos ser tampoco pesimistas. Pero no nos sorprende la marcha del equipo, para nada, es más hace unos días mostramos nuestra preocupación ante lo que veíamos y lo se venía encima.

El momento es delicado, pero también es la hora de llamar a las cosas por su nombre, de ver la deriva deportiva de los equipos de la cantera, de los primer equipo femenino y masculino y darnos cuenta que la dirección deportiva no funciona. Es una realidad que no se puede esconder por más tiempo. Solo nos queda rezar para llegar con opciones de salvación al mes de enero y que Chen Yansheng entienda que su proyecto de club es válido en Primera División, si no tira de talonario este equipo difícilmente lograra el único objetivo por el que lucha a día de hoy, la salvación de categoría. Una pena, pero la realidad no se disfraza, al menos en Voz Perica no lo haremos.