El Espanyol logró tres puntos vitales el pasado viernes en buena parte seguro a las apuestas que organizan los miembros de la plantilla una vez acaban las sesiones de entrenamiento, y es que algunos de ellos se quedan disparando desde lejos con la intención de golpear el larguero.

Esa acción fue la que nos dio tres puntos ante el Leganés, ya que el lejano disparo de David López se alojó en el larguero y el más listo del lugar, Borja Iglesias, siguió la jugada con la intuición de que la pelota le caería a placer para abrir y cerrar el marcador ante los madrileños.

Sin duda alguna es el juego de apuestas que mayor dividendo ha dado al equipo, un gol peculiar que nos ha aportado el sosiego y la tranquilidad necesaria para que la plantilla recargue confianza ante el apretado calendario que se les avecina con la participación en la Copa del Rey ante el Villarreal de Gerard Moreno.

Borja Iglesias celebra su gol ante el Club Deportivo Leganés

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