Las puertas de Cornellà son historia del club. El nombramiento de Ernesto Valverde como nuevo técnico del F.C. Barcelona ha levantado muchas polémicas respecto a la entrada 89 del estadio, la que hace referencia al técnico. Desde el club han sido muy claros: se mantendrá el nombre del entrenador por los méritos que hizo en el Espanyol, independientemente de dónde entrene.

La posición del club

Desde el Espanyol se ha optado por la coherencia. Aunque Ernesto Valverde entrene al Barcelona no se va a cambiar el nombre de la puerta 89 de Cornellà, informa Sport. En el club se “considera que los méritos deportivos de Valverde como futbolista del Espanyol no han variado“, ha dicho un portavoz de la entidad.

La decisión tomada en junio de 2015 respecto a los nombres de las puertas del Estadio va a continuar igual. La elección del técnico para dirigir al eterno rival no va a cambiar nada en el club blanquiazul. La lógica ha primado sobre el radicalismo.

El club termina con el debate social que se ha generado tras confirmarse que el técnico dirigirá al Barça. Sus méritos con la blanquiazul son incuestionables

La postura del aficionado

Una parte de la hinchada opina igual que el club. Sus méritos antes de fichar por el Barcelona siguen estando ahí. Valverde les llevó a la Copa de la UEFA en dos ocasiones. Eso no ha cambiado y hay que respetarlo sin tanta polémica.

Sin embargo, hay un sector al que la noticia no le ha gustado nada y pide que la puerta 89 cambie de nombre y se elimine el de Valverde. La polémica en las redes sociales con los haters a la cabeza está servida. Sin embargo, y mal que le pese a alguno, lo que hizo Ernesto Valverde en el Espnayol seguirá formando parte de la historia del club, aunque en este momento sea el entrenador del eterno rival.

Ernesto Valverde en el Espanyol

El ‘txingurri’ es uno de los 98 fútbolistas destacados dentro de la historia perica y uno de los que tiene nombre en las puertas de Cornellà. Vistió la camiseta del conjunto blanquiazul durante dos temporadas. Desde 1986 a 1988 y su protagonismo en la Copa de la UEFA de Leverkusen sigue siendo recordado por los aficionados.

Más tarde, siendo ya entrenador, dirigió al primer equipo desde 2006 a 2008 y, casualmente, volvió a poner al Espanyol en una final europea. Con él se llegó a Glasgow y aunque volvió a salir cruz para los pericos, el reconocimiento a su trayectoria en el club siempre ha sido muy grande. Y entrenar al Barcelona no tiene por qué cambiar eso.