El sábado pasado fue un día de alto voltaje en el seno del Espanyol, el presidente Chen Yansheng tomó una de las decisiones más complicadas y a buen seguro controvertidas desde que llegó a la presidencia del club, cesar a Abelardo, una decisión que pocos iban a entender con el equipo prácticamente desahuciado.

La realidad de todo es bien sencilla, el club comienza a hablar con Abelardo sobre una posible renovación en el mes de marzo, en la dirección del club consideran que fue valiente venir al club en la situación que estaba el equipo y valoran además el trabajo del míster asturiano.

Enseguida de la propuesta de renovación presentada por el club llega la pandemia y todo queda aparcado, si bien es cierto que Abelardo desde un buen principio da largas y evasivas al Espanyol para aceptar la propuesta. Tras la vuelta a la competición se retoman las negociaciones, pero el míster asturiano continúa sin ver clara su continuidad y llega el partido clave de Levante, donde el Espanyol cae derrotado y el míster asturiano baja los brazos y eso no gusta a Chen Yansheng, que después de la derrota en Sevilla toma la decisión de cesar a Abelardo.

Desde el club consideran que se debe luchar, son conscientes que el descenso es inevitable pero el míster que ocupe el banquillo debe transmitir sensación de querer sumar los máximos puntos posibles y eso parece que Abelardo lo había perdido desde hace algunos días, de ahí su cese como entrenador del Espanyol.