José María Gay de Liébana es de esas pocas personas que no necesitan presentación. Su original combinación de simpatía desbordante y conocimientos económicos, aliñados con grandes dosis de sentido común, se ha convertido en marca de la casa de una estrella mediática que siempre ha hecho gala, orgulloso, de su espanyolismo. Tengo la suerte de conocerle desde hace tiempo y puedo confirmar que el Gay de Liébana que aparece en los medios es el mismo que se toma un café entre amigos. Si algo aporta el trato personal es el darse cuenta de buena persona que es. Cuando, hace unos meses, tuve noticia de su lucha contra el cáncer hablé con él enseguida: le encontré tan luchador y optimista como siempre, haciendo honor a la canción: un perico no se rinde. Enseguida le propuse vernos para charlar sobre el club de nuestros amores y rápidamente José María encontró un hueco en su agenda, que sigue siendo apretada. Esto es lo que me explicó en una conversación a la que, se lo aseguro, me hubiera gustado no poner fin.

  • Empezamos por lo primero: ¿cómo te hiciste del Espanyol?

Muy sencillo, yo me hice del Espanyol cuando todo mi entorno era del Barça y por tanto tuvo más mérito porque eres la voz discordante. Yo me hice perico gracias a mi entrenador de tenis, que era Pedro Mora. Pedro Mora, del tenis de la Salud, es un hombre que ha sacado mucho talento: Manolo Orantes, Josele Moreno, Fernando Luna, Rafa Ruiz, Alfredo Coco, Miguel Mir, Miguel Capdevila,… en fin, una barbaridad de jugadores. Entre ellos estaba yo, que siempre he jugado a tenis pero no era un crack y él, con su mujer, nos llevaba a unos cuantos a Sarriá y nos íbamos a uno u otro Gol, dependiendo de las circunstancias.

Previamente veíamos el ambiente en las Cinco Villas, te estoy hablando de los años 67 o 68, la época de los 5 delfines, y ahí́ le fui cogiendo afición al Espanyol cuando yo había ido al Barça y por tanto lo más fácil hubiera sido hacerme culé. Pero me fui enamorando del Espanyol y lo primero que hice, en el año 70, cuando obtuve la mayoría de edad, fue hacerme socio del Espanyol. Seguí́ yendo al Gol y, más adelante, con algunos amigos más pudientes, a Preferente, debajo de la Tribuna vieja. Allí me quedaba obnubilado, fascinado, entonces los partidos los veías muy de cerca: yo recuerdo un jugador del Real Madrid que hizo una falta y nuestro grupo, como estábamos tan encima de los jugadores, le empezamos a increpar por su acción y tuvo que pedir cambio al final, harto de que cada vez que se acercaba le decíamos de todo. Otra cosa que me gustaba hacer era ponerme detrás de Urruti para ver cómo mandaba a toda la defensa.

Gay de Liébana es un perico auténtico que siempre hace gala de su espanyolismo
  • Recuerdos de Sarriá

Mis recuerdos de Sarria son muchos: recuerdo por ejemplo cuando Pedro de Felipe se retiró, fue un partido entre semana, lluvioso a más no poder, me fui con Pedro Mora y con Ramón Canosa, un amigo mío. Fuimos los tres y en aquel partido fue cuando le dio el testigo a Canito. Otro recuerdo, de cuando era un pipiolo, con 17 años, es cómo me gustaba, al acabar el partido, quedarme a escuchar los corros que se formaban junto a la puerta de Presidencia. También recuerdo a Alejandro Pedrós, que luego fue profesor mío y con quien luego tuve una gran amistad, que era un hombre que, cuando pasaba por la Facultad, se guardaba silencio a su paso, muy serio y con autoridad; pero me impresionó ver que Alejandro, en Sarriá, era muy explosivo. Así descubrí la otra cara del Dr. Pedrós, y luego, las circunstancias de la vida hicieron que en los últimos años acabáramos viendo juntos partidos.

  • Vivir el día de partido

Me gusta ir al estadio, comentar la jugada, las medias partes, que son auténticamente apasionantes, al acabar el partido… A mí me encanta llegar media hora o tres cuartos de hora antes y luego me quedo hasta que se despeja un poco la salida y disfruto mucho. La televisión te da que, al día siguiente, cuando discuto sobre un penalti he visto cuarenta tomas desde cuarenta ángulos distintos, pero el campo es irremplazable, el ambiente, el encontrarte con amigos… eso a mí me entusiasma. Hay partidos mejores y peores, pero yo siempre disfruto mucho.

  • El Espanyol no logra asustar a mi futura mujer

Yo me fui a la tribuna nueva de Sarriá cuando se construyó, para el Mundial del 82. En aquellos días, la que hoy es mi mujer desde solo hace 38 años tenía rondando a un amigo que medio salía con ella y su padre era directivo del Barça. Cuando este la invitaba al Camp Nou la llevaba al palco, y yo la invitaba a la tribuna nueva, que estaba en fase de construcción, y mi mujer que es así, digamos, fina, se horrorizaba un poco. Para acabar de arreglarlo, la primera vez que me acompañó a un partido, un Espanyol-Sevilla, el árbitro pitó una falta contra el Sevilla y los que teníamos al lado, que eran sevillistas, le dijeron de todo, con el consiguiente horror de mi mujer. Pero bueno, al final me llevé el gato al agua, o sea que no es un tema solo de estuche y de envoltorio… ahora me acompaña algunos días, aunque no es muy forofa.

  • Partidos memorables

Montjuic lo recuerdo con muchísimo agrado. Estabas algo alejado del terreno de juego, es verdad, pero allí ganamos dos copas del Rey, llegamos a la final de la UEFA, hicimos grandes partidos, como aquel Espanyol- Benfica. En Sarriá recuerdo partidos vibrantes, pero era otra liga, mucho más igualada. Recuerdo aquel Espanyol-Valencia memorable, el marcador simultáneo, un partido inolvidable como el 5-2 al Barça.

  • Mi mejor recuerdo

La final de Glasgow, que si no recuerdo mal se jugó el día 15 de mayo del 2007 y a la que fui con mi hijo Pepe. Vivir aquella final con mi hijo fue, para mí, auténticamente memorable. Y lo recuerdo porque el 15 de mayo del 2006, justo un año antes, fue cuando me metía en el quirófano para operarme de cáncer. Yo no sabía qué iba a ser de mí, y un año después estar allí, en la final, con mi hijo… Me puse a mirar al cielo y a dar gracias a Dios por estar allí, con mi hijo, viendo al Espanyol en una final europea. No perdimos, con lo que entramos en el libro de los récords Guinnes al no conseguir la Copa sin perder ni un solo partido; fue un partido muy intenso, de grandes emociones.

Otro momento apoteósico fue con mi cuñado en Sarriá, cuando ganamos al Bayer Leverkusen 3 a 0. Y recuerdo el partido de vuelta: organicé una cena con amigos, que me regalaron un perico, y en la media parte empezamos a descorchar un champán francés… acabé la noche grogui.

  • Jugadores legendarios

A mí me impactó mucho que Alfredo di Stefano recalara en el Espanyol, o incluso el propio Kubala, pero mis ídolos han sido Pedro de Felipe, Chus Glaría, Dani Solsona, he sido un enamorado de él. Recuerdo un partido contra el Bilbao, con el campo encharcado y en el que Dani recorrió medio campo voleando. Eso sólo lo hace un crack. Luego recuerdo a José María, a Rafa Marañón, que cada vez que le iban a sustituir marcaba un gol, a otros delanteros como Michel Pineda, Ismael Urzaiz, Roberto Martínez marcando goles imposibles, Caszely, con su toque de distinción, Lauridsen… Y también recuerdo a un grandísimo entrenador como José Emilio Santamaría. Y a un presidente como el gran Manuel Meler. Como ves, tengo muchos ídolos.

  • Clase y garra

A mí me gusta un futbol con clase… pero con garra. Esto es el Espanyol. Yo se lo he reprochado un poco al Espanyol en la época de Quique Sánchez Flores, que para mí ha sido una gran decepción, que faltaba es esa intensidad, esa garra. A mí hay un jugador que me encanta que es Javi López: soy consciente que todavía no es el mejor lateral del mundo, pero el empeño que le pone, el carácter, cómo anima a los demás… es un jugador que me encanta.

Gay de Liébana junto a Carlos García Pont esta temporada en el palco del RCDE Stadium
  • ¿Es el fútbol un buen negocio?

Ahora el fútbol es rentable. Durante mucho tiempo no lo fue porque había una desigualdad de ingresos tremenda. Ahora hay un reparto más razonable de los derechos de televisión. Luego viene el tema del marketing, que en el Espanyol creo que tenemos que trabajarlo más, y luego el “match day”, que es cada vez menos importante para los equipos de fútbol pero que en los pequeños es aún muy relevante. El Espanyol no va a ser un club que gane mucho dinero, pero sí se puede ir autofinanciando y conseguir evitar la venta de la joya de la corona anual. Yo creo que Mr. Chen acabará por recuperar su inversión. Yo no sé como se la plantea, pero compra el Espanyol en un momento realmente difícil y ahora, afortunadamente, el panorama se ha ido despejando. Ahora el Espanyol puede ser una pieza atractiva, aunque le falta un empujoncito, meterse en competiciones europeas.

  • Deberes para el Consejo

Yo insisto en un deber por activa y por pasiva y a pesar de que no se me hace mucho caso: tenemos que acercar el Espanyol a la gente. Yo recuerdo cuando, en Sarriá, esperábamos a saludar después del partido a los jugadores. Nuestros jugadores tendrían que acercarse al mundo real. Hay una anécdota que siempre explico: hace unos años vino a la Facultad un Premio Nobel a dar una conferencia y había veinte personas. Y otro día vine con Mauricio Pocchetino y prácticamente necesitamos seguridad para poder andar por la Facultad, estuvo firmando autógrafos, avalanchas de gente. Yo creo que esto nos falta: hay que coger a los futbolistas y llevarlos a escuelas, a colectivos, a la Universidad y hacer que el Espanyol sea un club muy cercano, muy próximo, muy entrañable. Los futbolistas tienen que acostumbrarse a lo que hacen algunos clubes de la Premier: que un día meriendan o se toman una cerveza con los aficionados. Esto no tiene precio.

Yo tengo, por circunstancias de la vida, una gran amistad con Josep Maria Fusté y cuando yo era pequeño Fusté me dedicó una fotografía. Siempre que hablamos recuerdo la emoción de tener la fotografía y poder conocer a un ídolo… aunque luego me hiciera del Espanyol. Esto es lo que nos falta. Y cuando viajamos tendríamos que aprovechar y hacer algún acto humano en cada población que se visita.

Y yo también recomiendo que el Espanyol invitase a amigos a palcos que están vacíos y que luego podría cuajar desde el punto de vista comercial.

  • Grandes pericos que han triunfado lejos

Mauricio Pochettino está encantado, ha triunfado en Londres… en el Espanyol no lo supimos valorar, el momento era difícil, pero él ha sabido hacer un carrerón en la Premier. Yo también tengo una buena amistad con Sergio González y está marcando en el Valladolid una época. Cuando nos visiten creo que se merecen un homenaje.

  • Derbys que no se olvidan

Te voy a explicar con quién vi el Tamudazo: con Sandro Rosell y con Bartomeu. Cuando veo el pase al espacio para Tamudo yo me levanto y digo “gol”. Me miran extrañados. Y sí, gol, golazo. Y les digo: Rijkaard no ha visto este año al Espanyol, esta jugada es típica del Espanyol este año. Y también recuerdo con Mauricio el U2, el mejor concierto en el campo del Barça: éramos los últimos en la clasificación y le envié́ a Mauricio y a Iván de la Peña un mensaje que decía algo así: “hoy estoy convencido de que vais a salir como héroes del Camp Nou”. Aquello fue glorioso y muy emocionante, ¡Iván marcando un gol de cabeza!

  • Y para acabar, una definición de lo que es el Espanyol para ti:

Decimos que el Espanyol es un sentimiento, pero para mí significa unos valores: los pericos no lo somos por ganar, sino porque somos gente que nos identificamos con las causas nobles, con los humildes, con los luchadores, somos lo que somos y esto te da una perspectiva de la realidad muy auténtica. Ser del Espanyol me da fuerza, me da casta, me da garra, me da ímpetu.

Yo me podré morir el día que el Espanyol gane la Champions, lo que quiere decir que espero una buena prórroga.

No tengas ninguna prisa, José María, somos muchos los pericos que deseamos ardientemente seguir disfrutando de alguien como tú.

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