Hace muy pocos días a través de un buen amigo tuve la suerte de hablar un rato, que acabó siendo el doble de tiempo del previsto, con José María Durán, director general del Espanyol. Por favor que nadie trate de especular en ningún sentido. Ni desde el club existió la necesidad de establecer contacto conmigo, fue totalmente al contrario, ni yo establezco contacto con José María Durán para pretender absolutamente nada que no fuera más allá de ofrecer mi apoyo moral.

Y para mí fue un auténtico placer hablar en términos empresariales con esta persona. Que nadie piense que José María me comentó cosas en concreto, ni nombres, ni futuribles. Aunque lo intenté fue imposible. Además mi experiencia empresarial y futbolística me exigen moverme en el concepto de las ideas y filosofías, para a partir de ahí saber por donde van las cosas. Sí que conseguí que tirara del hilo de circunstancias que él ha vivido en el mundo del fútbol, para ver cuál fue en su momento su manera de reaccionar y las decisiones que tomó. Con esto tengo más que suficiente para depositar mi confianza en alguien. Mi conversación no duró más porque teníamos otras obligaciones, pero insisto en que mi sensación no pudo ser más positiva.

Hace muy pocos días a través de un buen amigo tuve la suerte de hablar un rato, que acabó siendo el doble de tiempo del previsto, con José María Durán, director general del Espanyol. Por favor que nadie trate de especular en ningún sentido. Ni desde el club existió la necesidad de establecer contacto conmigo, fue totalmente al contrario, ni yo establezco contacto con José María Durán para pretender absolutamente nada que no fuera más allá de ofrecer mi apoyo moral.

Y para mí fue un auténtico placer hablar en términos empresariales con esta persona. Que nadie piense que José María me comentó cosas en concreto, ni nombres, ni futuribles. Aunque lo intenté fue imposible. Además mi experiencia empresarial y futbolística me exigen moverme en el concepto de las ideas y filosofías, para a partir de ahí saber por donde van las cosas. Sí que conseguí que tirara del hilo de circunstancias que él ha vivido en el mundo del fútbol, para ver cuál fue en su momento su manera de reaccionar y las decisiones que tomó. Con esto tengo más que suficiente para depositar mi confianza en alguien. Mi conversación no duró más porque teníamos otras obligaciones, pero insisto en que mi sensación no pudo ser más positiva.

Y no puedo estar más satisfecho porque a lo largo de la conversación y sin que él en ningún momento hiciera referencia a ello, me di cuenta que distinguía de manera meridiana entre el ser y el estar. Nos tendríamos que hacer una pregunta. ¿Estando en Primera es el Espanyol hoy en día realmente un club de Primera División? Esta pregunta puede ser una ofensa pero ese no es mi objetivo. ¿La gestión realizada en el Espanyol debe tener el premio de estar en Primera? Quizás esa sería la pregunta realizada correctamente.

No debemos renunciar en ningún caso a estar en Primera, es una necesidad económica y emocional y eso José María lo tiene bien claro. Pero seamos sinceros, solo debes estar en Primera si se crea una gestión de Primera, porque si no acabarás en Segunda. Por eso yo lo primero que le pido a José María es una gestión de Primera porque así estaremos en Primera. Ya no me vale una gestión de Segunda estando en Primera. Es más, con mucho dolor pero gran esperanza diría que prefiero estar en Segunda con una gestión de Primera porque sé donde acabaré estando.

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