La derrota del Espanyol en el nuevo San Mamés ha congelado el sueño de ir a Europa. Matemáticamente es todavía posible, pero ese anhelo se aleja de momento a falta de ocho partidos para terminar esta Liga.

El desastroso planteamiento táctico del técnico perico, unido a una curiosa rotación de jugadores y la mala suerte en el penalti cometido por Víctor Sánchez, dieron al traste las opciones de ganar un partido vital para las aspiraciones europeas del cuadro blanc i blau.

Pero quedan ocho jornadas para que concluya LaLiga y el Espanyol lleva en la sangre la posibilidades de remontadas épicas como la del otro día contra el Betis.

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