Esta semana hemos podido hablar largo y tendido con uno de los jugadores más veteranos del Espanyol B, Carles Soria (08/10/1996, Igualada). Soria está disfrutando de su tercera temporada en el filial espanyolista en el que ya ha jugado más de ochenta partidos en la categoría de bronce con la blanquiazul. Soria vive un momento dulce después de vivir un difícil, pero enriquecedora experiencia en el fútbol chipriota.

Esta es tu tercera temporada en el filial y juntamente con Lluis López y Iago Indias, eres el veterano del equipo con tan solo 22 años, ¿cómo llevas ser el veterano?

Para mí es un orgullo y un placer poder ser un referente en el equipo, al final esto te genera confianza y lo que uno transmite con todo esto es lo que ve la gente de la base, y creo que tanto Lluís, como Iago y Marc Manchón somos cuatro capitanes que reflejemos una imagen que es lo que busca el RCD Espanyol en sus jugadores y la verdad es que es una alegría poder ser un referente.

Porque, además, este año hay mucha representación del juvenil, tanto en partidos como entrenamientos. ¿Les das u os piden consejo para hacer las cosas mejor?

Muchas veces dentro del vestuario lo comentamos; hace unos años cuándo eras el juvenil que subías al filial a entrenar te sentías un poco desplazado, los más veteranos tenían su cuadrilla y en cambio, nosotros ahora lo que intentamos es conocernos un poco más, ser más cercanos a ellos, los miramos de ayudar siempre y eso al final se nota.

En el segundo año juegas en el filial, es decir, la temporada 2016/17, bajáis a tercera, ¿cómo vivisteis esa temporada del descenso?

Fue muy duro. Teníamos mucha presión, era muy agónico todo, había un malestar general, mucha presión… Era un sufrimiento constante. Costó mucho disfrutar de esa temporada porque todo fueron malos momentos. Fue un año que pecamos de inocencia y eso este año ya se ve que no vamos por el mismo camino. Además, yo me fui y me sentía con una espina clavada, como si dejara tirado al club y no fue así. Al final, te sientes con la responsabilidad de que tenía que volver para revertir e intentar que esta situación no volviera a suceder.

¿Fue duro ver que erais uno de los equipos que mejor juego hacíais y que las cosas no salían?

Mucho. Al final te pones a ver jugador por jugador y teníamos unos de los mejores equipos que han pasado por el filial y para muestra que muchos de ellos están ahora en el primer equipo. Parecía incomprensible ver como hacíamos recitales de juego y en una jugada tonta nos hacían un gol y perdíamos el partido; pecábamos mucho de inexperiencia, de juventud. Si que es cierto que ese año disfrutábamos mucho con el balón y quizá dejamos algo de lado la defensa. Este año ya no nos pasa, nos ponemos el mono de trabajo y vamos por faena.

El año pasado decides irte a Chipre, ¿Qué te hace tomar esta decisión?

La verdad es que se me abrió la oportunidad de vivir el mundo del fútbol profesional y el hecho de poder jugar partidos de Europa League, jugar en una primera división, ir a un país diferente era una oportunidad que no podía dejar escapar. Al final, ha sido un año de mucha madurez y mucho aprendizaje porque al final solo jugué diez partidos y aunque pueda parecer que fuera un año en blanco para mi fue un año que crecí mucho como jugador y ahora lo estoy demostrando, y eso, solo se gana en los malos momentos.

En el AEK Larnaca compartiste vestuario con jugadores que jugaban en la Liga española y este año, hay muchos más.

Lo que sucede es que hay un poco de desconocimiento sobre el nivel de allí. Yo me acuerdo de que cuándo me fui a Chipre la gente decía, ¿quieres decir? Pero los cinco primeros equipos de allí tienen nivel de sobra para estar en la Segunda División de aquí sin problema. Pero por ejemplo en nuestro equipo teníamos jugadores como Nacho Cases o Nelson y este año hay jugadores de la talla de Dani Aquino, Toño, Lluis Sastre y en la liga chipriota hay muchos jugadores con más de cien y dos cientos partidos en primera división. Y voy yo, que acabo de bajar a Tercera y te das con la realidad de lo que es el fútbol profesional.

Carles Soria durante un partido del Espanyol B en la Dani Jarque

¿Podemos decir que estas contento con la experiencia?

Muchísimo, muchísimo. Me esperaba otra cosa cuándo viaje a Chipre; me esperaba que todo fuera muy fácil, que viviría uno de mis mejores momentos… y ha sido al revés, me sucedieron cosas que no me esperaba como estar apartado del equipo o seis meses desconvocado… llegué a pedir jugar con el juvenil. Fue un año complicado deportivamente, pero por el contrario me hizo aprender mucho y sobre todo valorar. Cuando todo va bien es muy bonito, pero cuándo va mal hay que aprender a sacar las cosas positivas y me ha ido muy bien.

Este año vuelves al Espanyol y con mucho protagonismo, ¿cómo valoras la temporada que estás haciendo?

Primero de todo me gustaría dar las gracias a todo aquel que ha confiado en mí para que volviera y sobre todo la confianza que me ha transmitido el míster que es al final quien te pone o no y el me ha dado toda la confianza que tengo jugando y es de agradecer. Estoy jugando mucho, y lo hago con confianza y valorando lo que tengo; cuándo pasas un mal año te hace valorar mucho más el volver a jugar.

¿Te arrepientes de haberte ido?

Es complicada la pregunta, me costó mucho salir ya que como en casa no se está en ningún sitio, pero gracias a la salida a Chipre he salido de mi zona de confort y he podido madurar mucho que al final no sabes si el año pasado hubiera sucedido quedándome en casa.

¿Crees que en algunos momentos falta ambición como dice el míster?

Yo creo sí. Al final nos hemos visto en una situación que no nos esperábamos y quizá inconscientemente esto nos ha perjudicado y si ahora te para pensar hay varios partidos que se nos han escapado como contra el Alcoyano o Peralada son puntos tontos que se nos han escapado que nos harían estar ahí arriba.

¿A por la promoción de ascenso o no?

Vamos a ir partido a partido y al final nos encontraremos con la situación que nos tenga que llegar. Marcarnos objetivos muy ambiciosos y no cumplirlos puede ser un batacazo muy grande por eso, es mejor ir partido a partido y nuestro objetivo es ganar la segunda vuelta y luego ya se verá.

¿Qué te deparará el futuro a un año vista?

La verdad es que no pienso en ello. Lo que pienso es en ser feliz cada día, disfrutar jugando al fútbol, ayudar al máximo al club, al equipo, formarme como jugador ya que creo que aún puedo mejorar más y aunque me queda este y otro año más de contrato el tiempo dirá lo que sucederá en el futuro. Mi sueño es llegar al primer equipo, como cualquier jugador de la casa, pero no me obsesiono.

¿Y la cocina qué?

¡Mucha gente está pendiente de ello! He intentado buscar una alternativa a no estar pensando veinticuatro horas al día en el fútbol y con la cocina he encontrado una afición la cual me divierte y me entretiene y sobre todo desconecto. Me divierte y hago platos diferentes; cocino para mi pareja.