Este sábado hemos charlado con Nacho Julià, uno de los pericos más activos de nuestro club, junto a otros espanyolistas ha puesto en marcha diversos proyectos pericos, tanto informativos como sociales. A buen seguro, el más conocido el proyecto de la CURVA RCDE en el Olímpico. Nacho cumple esta temporada 35 años de socio, toda una vida dedicada en cuerpo y alma al Espanyol.

  • ¿Cuáles son tus primeros recuerdos como perico?

Mis primeros recuerdos son del año 79 cuando mi padre me llevo por primera vez al estadio de Sarrià. Recuerdo el olor a hierba y a puro. Recuerdo el gol sur. A Marañón, Roberto Martínez, Molinos, Arabí y Ayfuch. Aquellos domingos a las 5 de la tarde esperando escuchar a Fernández Abajo y su flor de filipinas. Recuerdo cuando se empataba en Madrid e íbamos al aeropuerto del Prat a recibir al equipo y la ilusión que me hacia que me firmaran un autógrafo. Recuerdo la primera camiseta que tuve del Espanyol, que casualmente fue de portero, de Urruti (nunca he tenido buen ojo para escoger Ídolos). Y sobre todo recuerdo la ilusión que sentía cada día que jugaba el Espanyol y me dirigía a Sarrià para presenciar un nuevo partido.

  • ¿Cuantos años llevas como socio del Espanyol?

35 años. En el año 1986 los reyes magos en vez de “traerme” juguetes me dieron dinero y no dude un segundo, lo usé para conseguir mi primer carné de socio. Desde entonces nunca he dejado de renovar.

  • Has vivido Sarriá, Olímpico y RCDE Stadium ¿De dónde guardas mejores recuerdos?

Es complicado elegir uno de los estadios. Cada uno marca una parte de mi vida. Sarriá es mi infancia, mi adolescencia, mis primeros partidos, el gol sur, Brigadas y como nació mi parte más radical. Montjuïc es mi juventud, La Curva, las primeras copas del Rey y la UEFA, mis primeros contactos con los medios de comunicación. Donde hice muy buenos amigos y otros tantos enemigos. Y Cornellà ya me ha pillado en plena madurez y en la época más tranquila y reflexiva de mi vida. Donde he visto lo mejor y lo peor de algunas personas y creo que este estadio (esperemos que dentro de muchos años) me verá morir.

Precisamente por todo esto que te contaba es muy complicado elegir un estadio, porque sería como quedarme con una parte de mi vida.

  • Fuiste uno de los impulsores de la CURVA RCDE ¿Cómo se fraguo y cuáles fueron las claves del éxito?

Básicamente y para resumirlo, después de algunos años de desunión, de amenazas, de malos rollos entre los jóvenes pericos, algunos antiguos ex integrantes de Brigadas, personas que aún permanecían en el grupo y gran parte de la peña Juvenil nos juntamos y conseguimos que el club nos adecuara una de las curvas del estadio olímpico para animar. El primer año fue muy complicado, incluso nefasto. Acabó con varias peleas y una animación bastante patética. El año siguiente volvimos a empezar, esta vez sin algunas personas que no ayudaban en nada y la cosa empezó a funcionar.

En la Curva teníamos claro que uno de los objetivos era eliminar la política, algo que solo traía división. Otro de los objetivos era atraer al máximo de jóvenes a la grada. Y sobre todo que estuvieran a gusto. El éxito fue casi instantáneo y acabamos el año con la grada repleta de jóvenes, acabando la temporada con aquel partido frente al Murcia en el que salvamos la categoría en los últimos minutos y donde la Curva estuvo impresionante.

A partir de ahí, el resto es historia, con sus cosas buenas, malas y regulares. Y otra gran parte que cada uno inventa a su manera. Eso es parte de la vida…

La CURVA RCDE en sus primeros pasos en el Olímpico de Barcelona
  • ¿Tiene sentido tener dos focos de animación en el RCDE Stadium?

En un club familiar como el nuestro tener dos focos de animación es terrible y si encima esos dos focos de animación tienen una enemistad manifiesta es casi dramático. Los que llevamos unos cuantos años en el Espanyol, cuando nos hablan de gradas de animación siempre nos vienen a la cabeza dos momentos: en los 90, el grupo Irreductibles; y el otro, La Curva de Montjuic y primeros años del estadio. Justamente éstos son los dos momentos en que se unieron todos los grupos pericos y fuimos en la misma dirección junto a la federación de peñas. Cuando hay buena sintonía entre la gente joven el resto de los socios están encantados y se unen en los cánticos, ayudan en cualquiera de las propuestas que surgen y se sienten orgullosos. Si detectan mal rollo, lógicamente se apartan y perdemos todos. Pero el que más pierde con estas divisiones es el Espanyol, que al fin y al cabo es por su bien por lo que todos tenemos que trabajar. Uno de los grandes problemas que siempre he visto con los años, es que la gente acaba queriendo más a sus grupos que al propio club, incluso en ocasiones lo ven como un competidor o enemigo, cuando la realidad es que, sin el club, el grupo no tendría ninguna razón de ser.

Tengo claro que con los años volverá a haber algún perico con el liderazgo suficiente para unir a todo el españolismo y volveremos a sentirnos todos orgullosos.

  • ¿Crees que se acabará reanudando la competición?

La verdad que lo veo improbable, viendo la evolución que está teniendo la pandemia del coronavirus. No veo que sea posible jugar 11 jornadas de liga, la final de copa, acabar las competiciones europeas y todo eso pensando que se tiene que realizar una pretemporada, jugar 3 partidos por semana a 40 grados de temperatura y luego volver a empezar el nuevo campeonato. Si sumas el tema de los muchos contratos que acaban en junio y demás problemas, creo que lo más sensato es pensar cómo empezar con seguridad la temporada que viene y olvidarse de este campeonato. Si nos salvamos, pues bajamos la cabeza, porque será una vergüenza conseguir la salvación por una circunstancia tan desagradable. Y si nos bajan a segunda, a seguir luchando porque nos lo habremos ganado a pulso. ¡No hay más!

  • ¿Qué factores nos han llevado a la actual situación deportiva?

En el fútbol hay muchísimos factores que te llevan a una situación como la actual. Básicamente cuando tienes una temporada tan nefasta es porque han fallado muchas cosas. No hemos acertado en los fichajes de verano y algunos que traíamos de la temporada pasada. Muchos jugadores ya están más que amortizados y no tienen nivel de primera división. El hecho de que otros tantos acaben contrato o estén cedidos tampoco ayuda. Tampoco se acertó con los entrenadores, que no han sido capaces de sacar lo mejor de los jugadores. Encima las relaciones entre dirección técnica y gerencia estaban muy dañadas. Si a eso le sumas un poco de mala suerte en determinados momentos y unos arbitrajes discutibles, entiendes porque tenemos pie y medio en segunda división. Han sido muchos años andando por la cuerda floja y casualmente el año que más dinero hemos gastado, ha sido el peor con diferencia.