En medio de la situación socio política en la que está inmersa Cataluña, el Espanyol de Barcelona recibe al Villarreal esta tarde. Con la incertidumbre de si los cuerpos de seguridad pueden garantizar los efectivos y la seguridad necesaria para un partido de fútbol, el Villarreal ha llegado a Barcelona de incógnito, ya que no ha viajado con el bus habitual.

La de hoy, es la vigésima visita del conjunto groguet al Espanyol en Liga; en once de ellas el enfrentamiento acabó en empate. En los otros ocho partidos, reparto de victorias: cuatro victorias para el Espanyol y cuatro derrotas. Sin ir más lejos, la temporada pasada el conjunto de Castellón visitó el RCDE Stadium en dos ocasiones -una en liga y una en Copa del Rey- y en ambas se fueron de vacío.

En esta ocasión el Villareal llega en un óptimo estado de forma y sin necesidades, todo lo contrario de lo sucedido la temporada pasada. En esta ocasión es a la inversa, es el Espanyol el que necesita ganar como el aire que respira. Para ello, Pablo Machín ha tenido unos días para preparar su debut, el día que dirigirá su primer partido con el Espanyol y se convertirá en el entrenador número sesenta y dos en dirigir un partido de liga, además de convertirse en el décimo octavo entrenador en el s.XXI. Décimo octavo entrenador en diez y ocho años.

De no ganar hoy no será un desastre, pero si que es cierto que habrá que hilar más fino teniendo en cuenta que el Mallorca ganó ayer al Real Madrid y se sitúa ahora mismo a cuatro puntos de la salvación. El árbitro del partido será Del Cerro Grande del colegio madrileño. Con este colegiado el Espanyol ha ganado siete de los nueve partidos dirigidos por el colegiado madrileño en el RCDE Stadium, en los otros dos partidos, dos derrotas. La última fue el derbi de la temporada pasada en la que se perdió por 0-4.