Los aficionados del RCD Espanyol no se merecen la pésima imagen mostrada por el equipo frente al Eibar. El crédito de Joan Francesc Ferrer “Rubi” se acabó con la octava derrota en nueve partidos, una racha de resultados que ningún equipo puede permitirse si quiere permanecer en La Liga. Alguien en el club debe dar explicaciones y la necesidad de fichar ya no admite excusas.

El RCD Espanyol carece de un portavoz, una persona que pueda transmitir confianza a la afición y defienda al equipo ante un nuevo error del VAR. Tamudo puede cumplir con ese perfil. Sin embargo, la distancia entre Rubi y los jugadores con las personas que dirigen el club genera una sensación de dejadez que se transmite en el campo. Y no es culpa de los jugadores. Hacer debutar a Lluis López junto a Naldo y descargar la responsabilidad en jugadores como Puado, Marc Roca o Melendo en uno de los campos más intensos es una responsabilidad excesiva. Mismo guión que en Getafe y mismo resultado.

Óscar Melendo durante el partido de Anoeta

Es cierto que la cantera en muchas ocasiones es el mejor escaparate para no ver los problemas de fondo. Pero la crisis del equipo es demasiado evidente y hacen falta jugadores con experiencia y rendimiento inmediato. Hemos pasado de destacar las virtudes de un equipo de autor, a desesperarnos con la falta de ideas de un equipo débil en defensa y muy desacertado en el remate. La idea de controlar la posesión y sacar el balón desde atrás ha privado al equipo de otros registros que le permitan ser más competitivo.

En plena crisis, alguien del club debería explicar por qué el equipo no puede reforzarse a pesar de la figura de Rufete. Los aficionados deben saber por qué el Espanyol está asfixiado por el límite salarial y no pueden venir jugadores como Enric Gallego o cómo es posible que Joan Jordán, Pape Diop o Arbilla salieran prácticamente gratis del club. Por no mencionar los casos de Duarte o Pau López, titulares en sus equipos.

Aún queda la ilusión Copa y la esperanza de que al Betis le pesen más las piernas que a un Espanyol que llega con lo justo y una plantilla muy corta. Las lesiones merman a un equipo sin apenas recambios y con un calendario complicado. Quizás sea la última oportunidad que le quede a Rubi. El domingo pasado el Espanyol B ganaba en casa del segundo clasificado 2-3 frente al Lleida y la sombra de Gallego empieza a ser muy alargada ante el silencio inquietante del club.