El Espanyol cumple hoy nada más y nada menos que 117 años de historia, de pasión, de sentimiento, de orgullo, de ser una parte muy importante de mi vida, de mi forma de ser, como a buen seguro les sucede a todos vosotros, que os corre por las venas sangre blanquiazul.

Durante todos estos años hemos pasado momentos buenos y otros no tan buenos, pero la realidad es que a los que somos de mi generación creo que hemos tenido la suerte de vivir los mejores años de la historia de nuestro Espanyol. Yo he visto ganar dos Copas del Rey, he visto una final de la UEFA, y eso, con el tiempo uno aprende a ponerlo en valor.

Estatua a la afición en el RCDE Stadium

Muchos otros pericos no han podido disfrutar de todo lo que yo con mi edad he podido, por lo tanto cuando uno echa la vista atrás se da cuenta de que es un afortunado, aunque en muchas ocasiones no lo valoramos creo lo suficiente, y sobre todo no le agradecemos a las personas que con aciertos y errores nos han hecho vivir estos momentos.

El Espanyol ha aprendido a vivir y remar contracorriente, nos han tratado y siguen haciéndolo como una anomalía, sin entender que el sentimiento perico es algo muy grande que se lleva grabado a fuego. Como le leí al gran Jorge Soley hace poco en este mismo medio, no somos ricos en títulos, pero si lo somos en dignidad como club. Esa por la cual esta semana se ha firmado un manifiesto por la blanquiazul en el estadio que a todos nos ha hecho llenar de orgullo, sobre todo, por los tiempos que estamos viviendo en Cataluña.

Felicidades Espanyol, felicidades amor.