El espanyolismo no olvida la UEFA de la temporada 87/88 donde los nuestros se quedaron a las puertas de alzar su primer título europeo, pero el camino hasta la final estuvo plagado de momentos mágicos. Eliminar a equipos como el Milán, Inter de Milán o la remontada contra el Brujas estarán siempre presentes en la memoria de los pericos.

Todo fue fantástico hasta la segunda parte de Leverkusen, donde los nuestros sucumbieron y finalmente en los penaltis perdieron la ansiada Copa de la UEFA. La afición recibió al equipo con todos los honores en Barcelona. Años después volvimos a una final europea, y también caímos derrotados. Desde entonces la afición blanquiazul tiene claro que Europa nos debe una, y no tenemos ninguna duda de que nos la vamos a cobrar, seguro.