Javi López ha asumido hoy los galones que le tocan lucir como capitán y ha reconocido que el equipo se encuentra en una situación delicada y asume que hay que “estar más unidos que nunca, jugadores, técnicos, directiva y afición. No hay un único culpable. No se trata de responsabilizar a una persona. Los culpables somos todos y está en nuestra mano revertir la situación”.

Reconoce como normal que la afición esté dolida por los malos resultados, pero apunta que, dentro del equipo, “no vamos a permitir que nadie se rinda. Tenemos 119 años de historia y un perico no se rinde. En mayo ya veremos si tenemos que llorar o reír, pero ahora todo esto está en nuestras manos. Quedan 11 partidos en casa, 33 puntos en juego, y hemos de hacer de nuestro estadio el mayor fortín de la Liga. Hemos de afrontarlo con la mayor valentía posible”.

Tiene claro que el equipo no estuvo al nivel deseado en la segunda mitad, por eso apunta a que “hemos de seguir poniendo trabajo, concentración y humildad para que no se repita” y reitera que “si hubiera alguna explicación ya lo habríamos solucionado”, pero en el mundo del fútbol “hay situaciones que no controlas. Nos queda dar lo mejor de nosotros mismos para comenzar a sumar de tres en tres”.

Insiste en que “asumo mi responsabilidad como capitán, aunque ahora no esté disfrutando de minutos por lesión, pero que nadie dude de que no me bajaré de este barco. El Espanyol es mi casa, está en mi corazón y voy a dar lo máximo de mí”. Por eso, también comenta que “la responsabilidad de los que tenemos más experiencia es que nadie se rinda ni que baje la cabeza ni los brazos. Esto es el Espanyol. Hemos resistido muchos años de historia y nadie se va a rendir”.

Por último, apostilla que “tenemos una plantilla comprometida y muy profesional. Entre todos lo vamos a sacar adelante. No creo que haya otros problemas. Sabemos que la situación deportiva es complicada, pero es el momento de remar todos juntos”.