Un entrañable amigo y compañero de lucha perica, Nacho Julià, hace años que me insiste en la necesidad que el Espanyol tenga un libro de estilo, para que un chaval, cuando entre en nuestro fútbol base sepa lo que significa nuestro club, que valores quiere trasladar (juego limpio, no utilización del deporte para fines políticos, apuesta por los jugadores de la casa, un club en el que los aficionados somos importantes dado que somos una entidad familiar, implicación en la sociedad, ayuda a los más desfavorecidos, etc), cual es nuestra historia y porqué ha de querer la camiseta que lleva.

De acuerdo, formando parte del Espanyol un chaval tiene más posibilidades de llegar al fútbol profesional que si milita en la cantera de otros equipos, pero los jóvenes han de querer estar con nosotros por algo más, porque quieren a nuestro club. Para eso se ha de crear una serie de liturgias que conviertan a nuestros futbolistas en los primeros defensores del RCDE, para que sean mucho más que unos aspirantes a millonarios porque juegan en Primera División. Esto también sirve para cuando fichemos a un futbolista: le hemos de dar a conocer lo que fuimos, lo que somos y donde queremos llegar.

Y esto es tarea de todos. De la directiva, para que creen este libro de estilo y escojan a las personas que lo expliquen. De los técnicos, que son los que han de difundirlo. Y de los aficionados para que exijamos su cumplimiento. Hemos de premiar a los jugadores que demuestren compromiso y apartar de nuestro camino a los indolentes y a los que no se impliquen.