Cuando nací, a finales de los años cincuenta, Europa era algo lejano: lo que había al otro lado de los Pirineos. Crecimos de espaldas al continente europeo hasta que llegó la democracia y fuimos aceptados en el selecto club de la Comunidad Europea como miembro de pleno derecho. Aunque armonizar nuestra economía con la CEE supuso una profunda reconversión industrial y duros ajustes en algunos sectores productivos, trajo el mayor salto de progreso a todos los niveles. Los fondos comunitarios con los que Europa subvenciona el desarrollo de los países del sur han permitido proyectos de los que todos nos hemos beneficiado y, lo que es mejor, socialmente nos hemos ‘apaciguado’.

Nuestra generación del ‘baby boom’ anhelaba viajar por Europa, casi tanto como el RCD Espanyol volver a la competición continental. Todos lo pudimos comprobar y disfrutar tras el último partido de la temporada pasada contra la Real Sociedad, donde se certificó nuestro regreso 12 años después.

El pasado martes 3 de diciembre asistimos a una presentación previa a la Junta de Accionistas en la que el Director General Corporativo, Roger Guasch, explicó a la prensa los números del Espanyol. Si en este mismo medio escribía hace unos días que los pericos no entendíamos la aparente contradicción de sufrir en el campo con dinero en la caja, el DGC nos explicó con detalle que, aunque tengas la caja llena, el famoso ‘límite salarial’ que marca LaLiga te impide gastar. Un límite salarial que, recordemos, para la temporada actual 2019-20 era un 20% mayor que la anterior, luego esta plantilla que nos lleva por el camino de la amargura es un 20% más cara. Lo que evidencia que se ha gastado mal el dinero.

Lo más importante es constatar que el Club es consciente de la situación del equipo y se ha puesto las pilas para superar esos límites y reforzarse en el mercado de invierno. Lo que en otro caso se hubiera llevado con sigilo para no advertir al mercado de nuestras posibilidades, esta vez se ha tenido que argumentar públicamente ante el claro nerviosismo de la afición.

El Espanyol en la previa del Ludogorets-Espanyol

Volvemos a Europa 12 años después y curiosamente 12 (millones) es la cifra que el departamento financiero del Club ha conseguido que LaLiga libere de nuestra caja para poder gastar en la próxima ventana invernal. Para aumentar el límite salarial se deben aportar nuevos ingresos consolidados, ni proyectos ni futuribles. La ampliación de capital, un aumento de los ingresos televisivos en los que Wu Lei tiene mucho que ver y, sobre todo, los réditos de la competición europea, que suponen el grueso de esos 12 millones de ‘bonus’, son la gasolina que tiene que hacer arrancar a este motor que se ha quedado clavado.

Gracias a nuestra participación en la Europa League el Club se podrá reforzar en invierno y asegurar que podremos ‘seguir comiendo’ si se certifica la permanencia. No deja de ser irónico que el ‘equipo B’, el que ha disputado los encuentros europeos, sea el que logre gracias a sus victorias que el ‘equipo A’, que viene fallando estrepitosamente en liga, tenga más oportunidades a partir de enero.

Nuestra situación económica ha permitido que Laliga pase de calificarnos como club ‘C’ —grupo en el que están los equipos en concurso de acreedores o con deudas excesivas — a ‘A’, grupo en el que solo hay siete u ocho, entre los que están los que juegan asiduamente en Europa. Un saneamiento económico que debe verse reflejado en lo que ocurre en el campo.

En definitiva, que la Europa League no solo no ‘molesta’ sino que ‘nos puede dar la vida’ este año y, de cara al futuro, es el único camino para crecer como club: formar parte del selecto grupo que participa cada año en competición continental.