Un buen puñado de camisetas del Espanyol repartidas por la grada del City Stadium demostraban que los blanquiazules no estaban solos ante el Richmond Kickers. Parejas, algún niño, alguna familia, saludos en catalán y castellano y mucha colonia latina que quería saludar a Hernán Pérez y Óscar Duarte.

Entre todos, sin embargo, un par de historias extraordinarias de absoluta fidelidad a unos colores. Por ejemplo, la de Eric e Isabel, su madre. Cuenta Eric, con un acento que denota los muchos años que lleva ya en Estados Unidos, que vienen de una familia de militares y que, desde su abuelo, han sido socios del Espanyol. Cuenta, además, que hace tiempo que es policía en Virginia y que no veía a los blanquiazules desde hacía mucho. No oculta su enorme felicidad por recuperar un partido del Espanyol, ahora, en su casa americana. Y cuenta su madre, a su lado, que la camiseta que lleva –“la de Tamudo”- tiene, en el pecho una firma muy especial: “la de Dani Jarque. Mi hijo estaba en el campus del Espanyol y, sorpresa, vino Dani Jarque, nuestro ídolo. Lo amamos, lo adoramos. Esta es la camiseta que llevaba mi hijo en ese momento y Dani fue muy amable y se la firmó”, cuenta con orgullo y un punto de emoción al recordar un momento tan especial en su vida.

Afición perica en las gradas del City Stadium de Richmond. Foto: RCDE

También está, paseándose por la grada, entre cientos de camisetas rojas del Kickers, Carles, un perico de toda la vida que hace nueve años que vive en Nueva York, “socio desde la última temporada en Sarrià”, y que tampoco quiso perderse el partido. “Así que hemos cogido el coche y seis horas y pico después, aquí estamos”, dice señalando a un amigo americano, que no habla una palabra de castellano ni de catalán, pero al que no le falta su camiseta del Espanyol, ni la inevitable gorra de béisbol. Historias y emociones blanquiazules en Richmond, Virginia. Tan lejos… y siempre tan cerca.