Barcelona podría ser la capital mundial del fútbol…sin embargo es la ciudad donde una ideología y un pensamiento único tratan de imponerse sobre cualquier otro valor. En este peligroso juego, poco importa que todavía haya una pequeña zona que como sucedía en la Galia, defienda otros colores, luche por sus sueños europeos y a pesar de muchos, también represente a esta ciudad …se hacen llamar la maravillosa minoría.

Estos valientes a los que el fútbol une por encima de cualquier pensamiento político, se enfrentan a diario con afrentas y al olvido por parte de las instituciones políticas y futboleras . El penúltimo episodio ha tenido el “honor” de protagonizarlo La Liga desde su cuenta oficial de Twitter:

Sin embargo no contaban con la genial respuesta de la cuenta oficial del club blanquizaul, que sacó su máximo ingenio para expresar el sentimiento de sus aficionados y de paso recordarle a La Liga y al mundo del fútbol el “Olimpo perico”:

Tamudo, Marañón, N’Kono, Lauridsen…En esta sociedad donde el fútbol es un estado de ánimo y la libertad religiosa un derecho, resulta un poco exagerado adorar a un futbolista como si fuera una divinidad. Especialmente cuando el tiempo es tan efímero y la frontera entre el éxito y el fracaso en este deporte muchas veces es más responsabilidad del árbitro que de un futbolista.

La grandeza del RCD Espanyol está en estos detalles, en llevar con orgullo un escudo que representa a Barcelona, a Cataluña y al resto de aficionados que desde todos los rincones del mundo comparten: “La forza de un sentiment”.

La Liga debe proteger y valorar a sus cracks, pero sin olvidarse de los más modestos en su labor evangelizadora… salvo que estemos obligados a creer en un politeísmo impostado.