Si hay un marino admirado por su valentía y arrojo ese era Roger de Llúria, Almirante de la flota de la Corona de Aragón y de Sicilia. Dicen los historiadores que Roger de Llúria puede ser considerado el mejor Almirante español y, de todo el orbe, en la Edad Media.

Conocido por derrotar al príncipe de Tarento en 1284, y realizar una espectacular campaña en Calabria. Más adelante, por vencer a los franceses por petición de Pedro III El Grande en las Islas Formigues y tomar parte de la batalla de Panissars en 1285. “Desperta Ferro” era el grito de guerra con el que los almogávares acongojaban al enemigo.

Posiblemente por ese carácter épico de las hazañas del Almirante Roger de Llúria, Eduard Corrons, un socio del club, propuso que los colores oficiales del club fueran el blanco y el azul de la divisa del almirante, y en la asamblea general del 30 de febrero de 1910, presidida por Ángel Rodriguez se acordó tal propuesta.

Además, cabe recordar que el acta fundacional, (según la historia de Nolla Duran) tuvo lugar en la calle que lleva su nombre “Carrer de Roger de Llúria”. Además Corrons diseñó el escudo del RCD Espanyol guiado por un antiguo grabado:

Dentro de una circunferencia, con el interior todo rojo, había dos anclas cruzadas y encima de ellas un blasón, con rayas blancas y azules, con la siguiente inscripción en el pie: Roger de Llúria.

Lo que poca gente sabe es que al principio, el embrión del Espanyol llamado Sociedad Española de Fútbol, vistió en sus inicios de amarillo. El motivo era sencillo:

Uno de los integrantes del equipo era fabricante de tejidos y regaló piezas de ropa amarillas al club.

Poco tiempo después, el fabricante dejó el equipo, y los jugadores comenzaron a vestir una camiseta blanca. No había dinero ni para comprar equipación, y como todos tenían en su armario una camiseta blanca, así fue como, durante una corta época, el Espanyol pasó del amarillo al blanco, hasta abrazar el blanquiazul.