Allá por 1985, el director y escritor Robert Zemeckis nos regalaba el comienzo de una trilogía denominada ‘Regreso al Futuro’. En ella, el actor Michael J. Fox encarnaba a Marty McFly, un adolescente que viaja a 1955, la época donde sus padres se conocieron. año en el que sus futuros padres aún no se habían conocido. Después de impedir su primer encuentro, tuvo que conseguir que se conociesen y se casasen; de lo contrario, su existencia nunca hubiera sido posible.

Los más jóvenes igual no conozcan esta trilogía de gran éxito, como seguramente tampoco conozcan la época dorada del fútbol femenino del RCD Espanyol. Épocas donde ganar era lo habitual y la derrota un accidente. Épocas donde se celebraban Copas de la Reina (hasta 6) y se luchaba por ganar la Liga año tras año hasta conseguirla en el 2005-2006 y quedar segundas hasta en tres ocasiones desde que la competición doméstica empezó a denominarse Superliga. Épocas donde sólo un equipo dominaba el panorama catalán mientras otros deambulaban por otras categorías.

El Espanyol es historia viva del fútbol femenino de este país. Desde su creación en 1970, ha sido uno de los equipos más laureados como comentaba anteriormente. Las mejores jugadoras de este país has desfilado por sus filas y la selección española se nutría de gran número de ellas.

Pero por desgracia, la pérdida de poder económico, la falta de compromiso del club –no olvidemos que desde la cúpula del club se optaba claramente por la disolución de la sección – y la falta de acierto en las decisiones deportivas, han llevado al Club a un deriva altamente peligrosa: “¿Hola? ¿Hola? ¿Hay alguien en casa MCFly? Piensa McFly, piensa”. Y es que no se puede seguir viviendo, ya no del pasado, sino en el pasado.

Este 31 de octubre se oficializaba la creación de un equipo de ex jugadoras del RCD Espanyol. Jugadoras de todas las épocas que se vuelven a juntar con el objetivo de participar y organizar actos de carácter social y benéfico. Una buena noticia que pone de en valor y de relevancia a todas aquellas jugadoras que defendieron –en la mayor de las veces de manera precaria- la camiseta blanquiazul. Y es que la historia hay que recordarla y honrarla. Recordarla sí, pero no vivir de ella. No se puede pensar que por ser lo que fuimos, ya nos vale. Que por las jugadoras querrán matarse por recalar en este equipo por lo que fuimos, sino por lo que queremos ser. Porque lo que siempre hicimos ya no funciona.

Porque la historia no gana partidos. La historia no te da la permanencia. La historia no te da presente ni un futuro. La historia se escribe cada día y con mala caligrafía, es imposible. Dejemos atrás los vestigios del pasado. Pongamos el Delorean en marcha y regresemos al futuro. Porque en el -y del- pasado no se puede vivir.