Queda tan solo un día para recibir a la antítesis de nuestro club, la soberbia, la falta de valores, la pasión comprada, los canteranos de otros equipos y los fichajes de costes desorbitados se adentrarán en nuestro fortín.

En la actualidad, como todos sabemos, nuestro amado mágico no pasa por buenos momentos, colistas en liga a cinco puntos de la permanencia, sin un juego propio como requiere la primera división y con una afición cada vez más desilusionada con una de las temporadas que mayores expectativas generaba desde hacía muchos años. No pretendo señalar ni buscar culpables, tampoco dar lecciones de gestión a nadie, solo quiero transmitir un mensaje de esperanza a todos aquellos que dan la batalla por perdida.

Antigua imagen del Gol Sur de Sarriá

El encuentro del próximo sábado no es uno cualquiera, no es un derbi cualquiera, más allá de vencer a pronósticos, a medios que nos ignoran y aleccionar a compañeros de clase, trabajo o a jugadores rivales que nos menosprecian constantemente, este será un partido que decida si un club con prácticamente 120 años de historia se arrodilla ante el nacionalbarcelonismo.

Y estoy totalmente convencido de que no lo haremos, porque independientemente del resultado la palabra éxito para los pericos va mucho más allá de un simple partido. Hemos sufrido derrotas abultadas, humillaciones diarias, gestiones nefastas y aquí seguimos, como irreductibles apoyando al equipo de nuestros amores hasta el último minuto del último partido que nuestras vidas nos permitan ver.

Porque nuestro patrimonio no se mide con dinero y nuestra riqueza es mantener viva la llama de la força d’un sentiment.