La llegada de Joan Francesc “Rubi” ha revolucionado al espanyolismo, ha cambiado la forma de pensar del perico, hay un antes y un después de la llegada del técnico al Espanyol y creo que no exageró con lo que estoy diciendo. Del pesimismo perpetuo hemos pasado a la ilusión porque ruede la pelota y ver a nuestro equipo entregarse en cuerpo y alma, además practicando un fútbol que empieza a ser reconocido en todo el territorio nacional.

Todos los miembros de la plantilla que pasan por sala de prensa se deshacen en elogios hacía el míster perico, por su apoyo, por hacerles creer que son buenos futbolistas, por hacerles ver que están en un gran club, con una gran historia. La llegada de Rubi ha sido justo lo que necesitaba ya no esta plantilla, si no nuestro Espanyol como club. Después de un año soporífero donde Quique Sánchez Flores maltrató a la afición con declaraciones insultantes y llenas de prepotencia y soberbia, da gusto escuchar a un técnico humilde que tiene ganas de crecer con el Espanyol, y que antepone el escudo a cualquier otro interés personal.

La llegada de Rubi ha sido un balón de oxígeno y es el mejor estandarte que el club puede tener para cualquier campaña de abonados, después de la pésima campaña de renovación de socios que hemos dejado atrás, donde se han cometido varios errores que ahora estamos pagando, cada vez que Rubi hace unas declaraciones ganamos, estoy convencido, un aficionado para la causa perica. Es a día de hoy la mejor imagen de nuestro club, porque vive con orgullo lo nuestro y porque tiene el objetivo de hacer feliz al perico de a pie, que lo único que desea es vivir su sentimiento con pasión y alegría.

 

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