Si había una persona que creía que llegar a Europa era posible era Rubi, el míster perico ha aparecido en la sala de prensa posterior al partido visiblemente emocionado y es que ha reconocido que ha llorado tras lograr la séptima plaza en su estreno en el banquillo blanquiazul.

“Es imposible olvidar este momento. Hacía tiempo que no lloraba y lo he hecho. He visto a veteranos llorando por lo que han conseguido, el vestuario estaba encharcado de lágrimas“, ha sentenciado el técnico perico.

“Nunca me he dejado llevar por un optimismo desmedido, pensaba realmente que lo podíamos lograr. No me he sentido el único ni solo. Los jugadores lo creían también”, afirmaba el míster, que además le ponía nota a la temporada, “le pongo un diez, con bajada de masa salarial, con un ambiente de negatividad increíble y jugadores que el año pasado no habían rendido igual“, ha afirmado Rubi.

Ahora entramos en otra dimensión y nos pondremos a trabajar al máximo para tomar decisiones en todos los sentidos“, ha señalado el técnico sobre el futuro más inmediato.