El fútbol moderno no entiende de modas. El romanticismo de antaño se ha visto empañado por la nueva era resultadista. Ahora los entrenadores son de usar y tirar, de poco vale si durante 10 jornadas has sido la sensación de La Liga. A la afición perica la ilusión le ha durado muy poco, casi el mismo tiempo que el VAR tarda en revisar si un gol ha sido legal. Primero esa sensación de tener que esperar para celebrarlo y después la desilusión de ver cómo se reparte justicia en el fútbol moderno.

El Espanyol y Rubi viven su particular realismo mágico. Un equipo que juega con canteranos como Marc Roca o Pedrosa, pero que se permite el lujo de tener un banquillo con Piatti, Rosales, Hernán Pérez, Roberto, Naldo e incluso hasta Darder… ¿Saben cuánto dinero acumulan en fichas estos jugadores? No se lo dirán, pero sí se escuchará mucho que no habrá fichajes este mercado de invierno hasta que no haya alguna venta.

Pero centrémonos en Rubi, ahora mismo dirige un equipo sin alma. Al principio de temporada el Espanyol tenía un estilo propio. Sin embargo los rivales han captado rápido cómo frenar su propuesta de juego: presión sobre Marc Roca, vigilancia a las subidas de Dídac y pocos espacios a Borja Iglesias y Sergio García. Con solo 3 aspectos tácticos la pizarra de Rubi se borra y la ecuación sobre el campo se vuelve imposible de resolver.

Rubi debe buscar soluciones para que el equipo retome el vuelo perdido

¿Y cuál es el plan B? Pues todavía no lo hemos visto esta temporada. El equipo ha perdido su fiabilidad en casa y no sabe conservar los resultados positivos. La falta de tensión defensiva ha provocado que se encajen muchos goles y una racha de 5 partidos perdidos. Por si fuera poco el equipo no ha ofrecido ese punto de entrega extra que exigen los derbis.

La primera opción podría pasar por recuperar a jugadores para la causa y en este sentido Rubi están dando muchos minutos a los Baptistao, Piatti y compañía. La segunda, apostar por los canteranos (Melendo, Puado, Pedrosa, Lluis López, Pipa, Álex López…) y aplicar la fórmula Javi Fuego, Arbilla o Pape Diop. Encontrar equipos que asuman las fichas de estos futbolistas y buscar nuevas oportunidades o regresos como el de Joan Jordán. El club y Rubi están obligados a retomar el camino para ilusionar de nuevo a la afición. Hace falta un plan B.

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