El director deportivo, Rufete, ha sobrevivido a la escabechina que realizo Chen Yansheng hace unas semanas donde fulminó a Roger Guasch y donde relegó a Óscar Perarnau, es cuanto menos curioso, o no, que el ejecutor de los fichajes del verano pasado, y del invierno de 2018 haya salido indemne de las garras del presidente del club.

Chen pone su dinero a disposición de una persona que ha demostrado no tener excesivamente buen ojo y que ha colocado al primer equipo al borde del abismo, el presidente sabrá lo que hace, al fin y al cabo el dinero es suyo. Cuando acabó la rueda de prensa de presentación de Abelardo, y después de escuchar a Rufete tuve la sensación de haber oído a un director de área social y no a un director deportivo.

Cada aparición del alicantino se basa en lo mismo, en darnos lecciones de espanyolismo y unidad, sin dar ninguna explicación a sus sonoros y manifiestos fracasos. Su mensaje es deprimente y a mi me daría pánico tener que depender de su buen hacer para lograr la salvación del equipo. Nos dijeron que había dinero para fichar, han tocado a jugadores importantes (lo de Hulk no es un invento de la prensa, se lo puedo asegurar) y ahora la sensación es que empiezan las rebajas.

No son conscientes de la situación que vivimos, no parecen conscientes de que han triturado ya a dos entrenadores, no son conscientes del hartazgo de la grada, y parecen dispuestos a seguir caminando por la cornisa, pero ahora ya con un riesgo añadido más, no hay red, cualquier borrón dará con el equipo en Segunda División y Rufete nos volverá a hablar del sentimiento, ese por el cual lleva cobrado un pastizal a costa de todos.