En los grupos humanos para llegar a buen puerto en el desarrollo de una empresa colectiva y la consecución de unos objetivos concretos es imprescindible que uno o varios individuos ejerzan el rol de líder. Ese liderazgo, individual o compartido, es vital para el éxito tanto en los buenos como en los malos momentos.

En las dinámicas negativas, en las crisis, cuando aparece el miedo, las dudas bloquean la capacidad de decisión o la tensión nubla la mente, la presencia de líderes fuertes desempeña un papel fundamental. Una mirada del líder, un gesto, una palabra, una acción o porque no, un tono firme de voz, consigue que los individuos y por ende el grupo recupere la confianza, pierda el miedo, desaparezcan las dudas y pueda reconducirse una circunstancia desafortunada.

Cuando las cosas van bien y todo rueda cuesta abajo, los que ejercen el liderazgo acompañan al grupo. Mantienen la tensión, la hoja de ruta, impiden el exceso de triunfalismo y evitan que al entrar en una inercia de éxitos el colectivo se acomode.

¿Como debe ser un líder? ¿Existe un patrón fijo de liderazgo? En primer lugar debemos distinguir entre dos tipos, los que “nacen” y los que “se hacen”. Los primeros son aquellos cuyas características de personalidad perfectamente definidas desde la infancia les lleva a asumir siempre ese rol ante cualquier circunstancia y en cualquier grupo. Los segundos aparecen en el transcurso de la vida, o bien por evolución propia y maduración o bien porque las circunstancias vitales o la necesidad del grupo les llevan a ello. Respecto a la forma de ser, podemos encontrar diferentes características de personalidad: introvertidos, extrovertidos, reflexivos, intuitivos, pragmáticos, idealistas, impulsivos, emocionales,.. Pero para ejercer el liderazgo hay una serie de parámetros que deben mantenerse siempre: la empatía, la capacidad de escuchar, la capacidad de transmitir, el respeto por y de los demás, la confianza en uno mismo, ser un ejemplo para los otros y sobre todo una gran fuerza mental. Otra peculiaridad en el liderazgo es que este puede seguir varios modelos: a veces hay líderes “únicos” potentes, que parecen dirigir un colectivo casi en solitario; otras el líder se apoya en un grupo de escogidos, a su vez líderes; en otras ocasiones el liderazgo es totalmente compartido y no existe una cabeza visible clara.

En la historia de nuestro Espanyol encontramos sobrados ejemplos que nos pueden ilustrar acerca del liderazgo y la fuerza mental. Todos podemos recordar a jugadores o entrenadores líderes con diferentes características, diferentes formas de ser, diferentes formas de actuar. Entrenadores como Santamaría, Luis Fernández, Camacho, Javier Clemente, Aguirre, Pochettino, Quique Sánchez Flores o Rubi, todos ellos con elevada capacidad de liderazgo y distintos perfiles. Jugadores como Jarque, Canito, Francisco, De Felipe, Glaria, Caszely, Pochettino, De la Peña, Pandiani o Luis García, son algunos ejemplos de líderes del vestuario muy distintos entre sí con características también dispares. Por ello, siendo tan diferentes entre sí como decíamos antes no podemos hablar de un patrón definido, además como ya hemos dicho algunos nacen, otros se hacen, algunos se muestran, otros lo son sin mostrarse.

A lo largo de las últimas temporadas se ha abierto en varias ocasiones un debate sobre la “fragilidad mental” de nuestro equipo. Quique Sánchez Flores y Rubi hablaron de ello.
Sorprende que tanto Quique como Rubi, entrenadores “líderes”, que transmitían confianza en sí mismos y de alguna manera incluso se erigieron en ocasiones como portavoces del club, efectuaran quejas acerca de la supuesta “debilidad” mental del vestuario. No eres un buen líder si no consigues transmitir tu fuerza y tu confianza al grupo. Por tanto si se hubiera dado ese supuesto de debilidad, los principales responsables serían ellos mismos.

Quisiera analizar brevemente ambos casos por separado. En el caso de Quique creo que su propia forma de ser intervino para que se produjera esa situación. Yo tuve la suerte de charlar con él en un par de ocasiones la primera temporada. Me pareció una persona con un discurso intelectual impecable, con amplios conocimientos de psicología y de manejo del grupo. Un líder nato. Pero creo que con el paso del tiempo Quique se sintió defraudado con el club y su propia frustración incidió negativamente en el funcionamiento del vestuario. Recordemos como Marc Roca, Darder, Hermoso y otros vivieron situaciones de ostracismo e incomprensión. Creo que esas situaciones incidieron negativamente en la dinámica del vestuario y por ende minaron la fuerza mental de los jugadores. Además me da la impresión de que la propia personalidad de Quique, tan potente, impidió que surgieran otros liderazgos. No es necesario recordar como acabó todo.

En el caso de Rubi, por su forma de ser, se trataba de un liderazgo diferente, más colaborativo, más “potenciador” de otros líderes. Recordemos como con él surge con fuerza el mensaje de Darder, recupera a Hermoso o potencia la figura de Borja Iglesias. Creo que una de las claves del éxito de la temporada anterior fue que Rubi consiguió sacar lo mejor de cada uno de los miembros del vestuario. Es cierto que el equipo flojeó en algunos partidos en los minutos finales y que sufrimos varias remontadas, pero me queda la duda de si era por los planteamientos o cambios incomprensibles que efectuaba Rubi o por falta de fuerza mental de los jugadores. Lo que sí es cierto es que cuando al equipo se le exigió, respondió perfectamente. En los partidos de máxima tensión los jugadores rindieron a un alto nivel y al final consiguieron el éxito de clasificarse para Europa.

¿Que está pasando esta temporada? ¿Donde están los líderes? ¿Y la fuerza mental que demostró el equipo el año pasado en los momentos decisivos? Para poder analizar lo sucedido esta temporada debemos tener en cuenta las pérdidas iniciales. Creo que el vestuario el año pasado contaba con un grupo con liderazgo compartido. Rubi, como máximo responsable y posiblemente cinco o seis jugadores más. Pues bien, Rubi, el entrenador-líder, Hermoso, que se hace internacional, Borja Iglesias, máximo goleador nacional y Sergio García, un veterano referente para sus compañeros, cuatro piezas básicas, lideres con un peso específico muy importante dentro del vestuario, dejan el club. Imagino que ante la pérdida del entrenador y de tres piezas claves en el grupo, a muchos componentes del vestuario les entraron las dudas. Ese era el momento en el que Gallego debería haber actuado como líder, retomar el trabajo realizado por Rubi, dar mando de nuevo a los que quedaban del año anterior y potenciar el rol de alguno de los nuevos. Así hubiéramos repetido el modelo de éxito de la temporada pasada. Pero Gallego no supo o no le dejaron ejercer ese papel, el equipo entró en dinámica negativa y tampoco ninguno de los posibles líderes dió un paso al frente. Quizás en el inicio de la temporada la dirección deportiva debería haberse planteado previamente estas circunstancias, deberían haber previsto lo que podía pasar. Posiblemente no lo tuvieron en cuenta. Grave error. Hay que tener siempre en cuenta que es tan importante el aspecto deportivo como el aspecto psicológico de un vestuario. El resultado desgraciadamente, está siendo peor de lo esperado.

¿Tiene solución la situación actual? ¿Podemos recuperar el tiempo perdido? Analizando el vestuario soy bastante optimista.

Empecemos por Machín. Me parece una persona con capacidad para liderar, eso si, con un perfil muy diferente a los anteriores entrenadores. Creo que es lo bastante capaz como para analizar el vestuario, ver las características de sus jugadores y potenciar las capacidades de algunos de liderar el grupo. Desde una actitud menos expuesta pero posiblemente más sólida. Es un hombre del norte de la meseta, austero, recio, noble y que puede generar confianza a los que le rodean.

Con clara posibilidad de liderazgo veo a Darder, que ya ejerció como tal y patentó el Darderismo. Solo le falta mantener la estabilidad emocional y asumir con valentía el papel que le puede corresponder. Si se le da confianza y el asume la responsabilidad que implica el liderazgo, es un valor seguro.

Como líder innato, Vargas, que ya en Argentina demostró poder echarse un equipo a la espalda. Evidentemente necesita algo de tiempo por su juventud y ser un recién llegado pero ha demostrado una rápida adaptación. Creo que Vargas, por suerte, tiene claro su rol. Actualmente es imprescindible en el equipo no solo por su juego sino también por lo que transmite.

A mi me gustaría que Marc Roca diera un paso más al frente. Observé su comportamiento con la Sub-21 y tanto en gestos como en actitudes y compromiso me sorprendió muy favorablemente. Creo que aunque esta temporada anda algo flojo a nivel deportivo, a nivel de liderazgo está creciendo. Baste recordar que está pidiendo tirar los penaltis. Eso es asumir responsabilidades. Bravo por el.

David López es un caso a analizar detenidamente. Debería ser el referente. Condiciones, ascendencia, veteranía, trayectoria, implicación, actitud, conexión con la afición, incluso su lucha para recuperarse rápido de la lesión. Todo es favorable. Pero algo falta. Creo que David es demasiado modesto. Tiene que creérselo. Y si da ese paso adelante y asume lo que tiene que ser puede ser un referente básico en el vestuario.

Diego López, desde su veteranía, implicación y saber estar; Granero, como referente intelectual del grupo; Javi López y Victor Sánchez, todo entrega y pasión; Dídac Vilà, honrado y que siempre está ahí, pueden ejercer un papel de acompañamiento, de tutela y de potenciación de los nuevos líderes emergentes.

Creo también que entre los chicos jóvenes de la cantera tenemos potenciales líderes. El descaro de Pedrosa, la sobriedad de Lluis López, la madurez y conexión con la grada de Campuzano. Los tres muy implicados, cada uno a su manera, con su forma de ser. Pero sobre todo me está gustando la actitud de Pol Lozano, con clara actitud de líder, dando la cara y echándose el equipo a la espalda cuando juega.

Es muy importante que el club ponga todos los medios a su alcance para que los profesionales se desarrollen al máximo nivel posible. Mediante coaching, mediante acompañamiento psicológico, desarrollando programas de apoyo y crecimiento personal. Si nuestros jugadores, potencialmente muy válidos como ya demostraron la temporada pasada, cuentan con todo el apoyo necesario, podemos volver a la senda de éxitos conseguida no hace tantos meses.

Según nos cuentan este mercado de invierno va a haber varios fichajes. Esperemos que sean jugadores que mejoren el nivel de la plantilla a nivel técnico. Pero hago un ruego a la Dirección deportiva. Por favor, valorad la personalidad, la capacidad de implicación, el compromiso y sobre todo la capacidad de liderar. Este equipo ahora más que nunca necesita referentes que potencien lo mucho y bueno que ya tenemos.

Y para acabar un ruego a la afición. Hay que estar con ellos. Paciencia, confianza, apoyo, comprensión, que se sientan queridos, que sientan que estamos con ellos. Son los nuestros. Si ellos crecen, el club crece. Si ellos ganan, ganamos todos. Todo es posible si estamos unidos. Todo es posible si lo damos todo. En el campo y en la grada. Crezcamos juntos. El futuro es nuestro.