Un 21 de junio de 1997 el Espanyol jugaba su último partido en nuestro mítico estadio de Sarrià, muchos son los recuerdos que se agolpan cuando se echa la vista atrás y se recuerda un estadio en el que vivimos grandes alegrías y a la vez grandes tristezas, victorias sonadas y derrotas con descensos.

Último partido oficial con victoria espanyolista

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El Espanyol afrontaba el último partido en casa de una temporada complicada, la salida en el verano anterior de José Antonio Camacho llevó consigo la apuesta en aquel momento por Carcelén, y no funcionó, tampoco acabo de funcionar Vicente Miera, que lo sustituyó, y tuvo que ser Paco Flores el que acabará reflotando aquella temporada y logrando la salvación.

Imagen del gol Sur en el último partido disputado en Sarrià

Aquel 21 de junio de 1997 el Espanyol afrontaba un día histórico a la par que triste, el último partido de nuestro mítico estadio, Sarrià. Es imposible borrarlo de la mente, era la última vez que pisábamos un estadio donde habíamos llorado de alegría y de pena, donde nada más entrar se olía el césped. Aquel partido parecía el inicio de un camino muy complicado para nuestro club, luego se demostró que no sería así.

Aquel partido nos alzamos con la victoria, ante el Valencia CF, aunque no arrancó bien, ya que los valencianistas se adelantaron con un gol de penalti de Vlaovic, corría el minuto 27, no fue hasta el 57 que Ouedec puso el empate. Cinco minutos después Nenad Pralija ponía por delante al Espanyol y dos minutos después el francés José Cobos ponía el tercero y marcaba así el último gol del Espanyol en Sarrià. Iván Campo sería el autor del segundo gol valencianista y por lo tanto del último gol que se vimos en el mítico estadio.

Muchos recuerdos, buenos y malos

De Sarrià como de cualquier lugar en el que estás 74 años de tu vida guardas recuerdos en positivo y negativo, vivimos la inolvidable e incompleta UEFA del 88, y vivimos varios descensos de categoría, vivimos la muerte de un socio perico por culpa de una bengala.

La afición invadió el estadio al acabar el partido

Pero cuando hoy cualquier espanyolista pasa por la avenida de Sarrià es imposible que no tenga el gesto de levantar la cabeza y visionar con la mente el vetusto estadio, han pasado 20 años desde la última vez que lo pisamos, pero es imposible olvidarlo.

Gracias por tanto Sarrià.

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