El padre futbolístico de muchos jugadores y entrenadores, el que te abre la puerta y enseña el camino, al que recuerdas siempre por su talento y su forma de ser.

Pude disfrutar algo más 8 años de ti como jefe, el mejor que tuvo la cantera de mi Espanyol. Y he disfrutado de ti 15 años como persona. Nos dejas un legado difícil de igualar. Ver partidos a su lado era algo increíble y escaso en un deporte, dónde deberían imponerse sus virtudes. Nunca debió salir del club!.

No olvidaré entre muchos recuerdos, tus palabras y gestos tras mi reciente salida del club…

Se queda con nosotros tu hijo Carles, con muchas similitudes tuyas y como un hermano para mí.

Gracias por tanto, por como y por todo lo que nos has dado Manel, descansa en paz.

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