Parece que el entorno perico está algo tenso con la situación que se está viviendo con Borja Iglesias y a día de hoy más que probable traspaso al Betis. Pero estamos obligados a hacer una reflexión sobre esta situación dejando de lado sentimentalismos y rabietas provocadas en muchos casos por lo vivido recientemente con la marcha de Rubi al equipo verdiblanco.
Bajo mi punto de vista, a Borja Iglesias no hay nada que reprocharle, ni durante la temporada que ha estado a las órdenes de Rubi ni ahora que está prácticamente en los diarios deportivos día sí y día no.

Para empezar su actitud sobre el campo siempre fue ejemplar, comprometido en todos y cada uno de los partidos, transmitiendo sobre el césped una actitud de lucha y garra que nos hizo olvidar al inicialmente añorado Gerard Moreno. Pocos en el estadio creían al inicio cuando llegó que Borja sería el jugador imprescindible que fue durante la temporada, y ese mérito es suyo y solo suyo. Con su juego, personalidad, carácter y actitud ha conseguido que todos los pericos le tengamos un cariño distinto a muchos otros jugadores de la plantilla, no solo por sus goles (que por supuesto juegan un papel importante) sino también por su personalidad.

Pero entonces llega la esperada y divertida época de traspasos, donde equipos, jugadores y representantes juegan un papel importante para todos aquellos que nos gusta seguir el día a día de los movimientos de jugadores entre equipos. Y ahí es donde Borja se encuentra en una situación que seguramente ni él mismo se esperaba encontrar la tarde que celebraba como un perico más la clasificación europea. Y es que resulta que el equipo que pretende sus servicios para la próxima temporada, es el mismo que provocó la primera decepción del verano con la marcha de Rubi, sintiendo muchos pericos que fue una huida a traición, sin explicaciones y por la puerta trasera en busca de, no un proyecto como tanto nos vendió, sino por una cuenta bancaria más abultada, nada reprochable, por cierto.

Y es ahí cuando todo vuelve a su lugar de origen, cuando los jugadores son jugadores, los entrenadores son entrenadores y los directivos son directivos, y el sentimentalismo queda fuera de toda ecuación. No debemos olvidar que al fin y al cabo todos ellos son profesionales del futbol, que viven de ello y seguramente muchos vivirán de ello el resto de su vida para asegurar su futuro y el de los suyos. Y los sentimentalismos, aunque estén presentes, deben dejarse a un lado cuando alguien viene y te pone encima de la mesa una oferta que puede cambiarte la vida.

A mi modo de ver, Borja se encuentra delante de una de esas oportunidades a los casi 27 años, y no debería ser tan fácil juzgar a alguien por buscar o aceptar una oportunidad que uno mismo entiende que es la idónea para su crecimiento tanto deportivo como personal.

Estaremos todos de acuerdo que Borja se ganó a base de esfuerzo, trabajo profesionalidad y personalidad durante la temporada el cariño de todos y cada uno de los pericos. Muchos de nosotros tenemos un panda vestido de blanquiazul en la habitación de nuestros hijos, muchos colgamos orgullosos la imagen de Borja a hombros celebrando eufórico la clasificación europea, todos cantamos en Cornellà el “Borja Quédate”, me atrevo a decir que todos o muchos le identificamos a final de temporada como a “uno de los nuestros”, y ese honor no es fácil de conseguir y menos en una temporada. ¿Y ahora que se le plantea una oportunidad q él entiende que es favorable para sus intereses personales y profesionales, no podemos aceptarlo? ¿pensaríamos lo mismo si en vez del Betis fuese el Everton al que ya rechazó en diciembre multiplicando su salario por 4 para seguir de blanquiazul? ¿Acaso se marcha gratis como sí pasó con Pau Lopez? ¿Acaso ha forzado al club para que rebaje su clausula y forzar una salida a cambio de menos rendimiento económico para el club?

La actitud de Borja está siendo ejemplar en todos los sentidos, sigue entrenando como uno más, jugando los partidos que el Míster le manda con la misma intensidad, sin miedos a lesiones que pudieran truncar su salida, sin palabras fuera de lugar.

Desde un punto de vista de club, el Espanyol está en un momento dulce deportivamente, nos espera una temporada llena de ilusión y esperanza de seguir creciendo. Pero ese crecimiento ha de ser tanto deportivo como institucional, y esperemos que desde el club puedan traernos muchos Borjas que refuercen el proyecto. Se marchó Gerard y llegó Borja.

Si se marcha Borja llegarán otros que seguramente ayudarán a afianzar un proyecto que no debe basarse en unos pocos sino en unos cimientos de proyecto que obligará a entradas y salidas, unas más dolorosas que otras pero que son y serán necesarias para mejorar y crecer como club. Tenemos que ser conscientes que el Club no está para ofrecer ciertas ofertas económicas que a día de hoy seguramente solo harían que debilitar la estructura salarial del club, y son los profesionales del área deportiva los que con un excelente trabajo están dando sentido a una confección de plantilla que irá creciendo año a año, con entradas y salidas que aporten valor añadido al proyecto. Tampoco olvidemos que Mr. Chen nos ha cambiado la cara, y ya no somos un club malvendedor por imperiosa necesidad, sino que por fin tenemos una posición de fuerza negociadora a la que no estábamos acostumbrados.

Todo lo expuesto se basa en la idea de transmitir que tenemos que entender nuestra nueva situación de club, pasamos de subsistir a creer en un proyecto de Club que va más allá de nombres propios. Y si Borja entiende que debe marcharse para buscar un futuro mejor y además deja las arcas llenas para el buen crecimiento del proyecto, perfecto, le agradeceremos sus servicios y siempre, al menos para algunos, será uno de los nuestros, porque una vez vistió nuestra camiseta, lucho por ella, y nos hizo disfrutar. Deberíamos guardar un excelente recuerdo de Borja como gran profesional, luchador y buena gente y desearle que le vaya muy bien, excepto cuando juegue contra el Espanyol.

Buena Suerte Panda, aquí en el Espanyol o allá donde te lleve el Futbol.