Suena el despertador, hoy juega el Espanyol en Hamburgo, en el Volksparkstadion y tengo un poco de emoción. Hace una semana compré las entradas para mi y para Jorg. Va a ser la primera vez que vea al Espanyol como visitante, viviendo en el extranjero y no sé cuándo será la próxima vez que pueda volver a verlo jugar. Me aseo, desayuno, me enfundo mi camiseta del Espanyol y salgo a la calle.

13.00 – Estoy en la estación de Hauptbahnhof de Hamburgo esperando el metro dirección al estadio. ¿Estoy en la línea correcta? La continua llegada de aficionados del Hamburger SV me da cierta pista de que probablemente sí. ¿O a lo mejor estamos todos equivocados? Cada vez llega más. Sí, estoy en la línea correcta, no podemos ser todos tan idiotas. Muchos me miran al ver el escudo del Espanyol, otros me sonríen con cierta complicidad. Un grupo de chavales entra, uno ve mi escudo y grita: “Oh oh!!”, el que viene atrás mira mi escudo sonríe y grita “Oh oh!!”, comienza a sumarse más gente. En un momento en la estación sólo se escucha el grito de “Oh oh!!” mientras la gente sonríe y me mira. ¿Es algún tipo de grito de guerra que tienen cuando ven a un rival? Mi sexto sentido me dice que probablemente no vaya a pasar muy desapercibido.

Dani destaca el buen trato recibido por parte de los seguidores Hamburgo durante toda la jornada

13.15 – Llego a la estación de U-bahn de Stellingen, la más cercana al estadio. No sé muy bien qué hacer y dónde ir, así que me dedico a seguir a la marea azul (algunos de blanco, otros de fucsia). La gran mayoría de la gente va con camisetas azules, con algunos detalles blancos, así que paso bastante desapercibido. Aún así, alguno que otro se da cuenta que mi camiseta es diferente. Esto no pasaría si fuese con la camiseta titular de esta temporada.

13.30 – Llego al estadio y hay una gran fiesta fuera. Me parece que es la presentación oficial del equipo delante de sus aficionados y han hecho una fiesta en la entrada al estadio. Hay música, pero yo solo veo mucha gente, cerveza, bretzels y bratwurst por todas partes. Voy a buscar a Jorg Rademaker, llevamos más de una semana hablando de ir juntos a ver el partido. Un partido siempre es mejor verlo acompañado de un buen amigo. Nos vamos a taquillas a buscar las entradas, que ya están pagadas y reservadas, y al chico que nos atiende le extraña que me llame Dani Morillas y viva en Berlín. No sé porqué le extraña, ¿es incompatible?     Yo, por si acaso no lo diré muy alto cuando vuelva a Berlín mañana.

Dani y Jorg dentro del estadio del Hamburgo

 

14.00 – Cae la primera cerveza de la tarde. Precalentamiento antes de entrar al campo. No voy a seguir contando, eso es algo que quedará entre Jorg y yo.

14.30 – Estamos ya en el campo, el partido está a punto de comenzar. Viene una familia delante nuestro (una madre con su hija y los abuelos). Ve que tenemos una camiseta con el escudo del Espanyol. Se rie, hace un poco de broma haciendo que nos tapa la visibilidad ondeando la bandera. Pregunta de dónde venimos, Jorg (no llevo tanto tiempo en Alemania como para dominar el alemán) le explica que él viene de Holanda y yo vengo de Berlín. Se extraña un poco. ¿Que problema tienen con que vengamos de otros sitios? Por suerte, no le he dicho mi nombre, si no ya le extrañaría más que un Dani Morillas viniese de Berlín.

14.45 – Está a punto de empezar el partido y Jorg cree que es buen momento para hacer un Periscope. Ya me ha preguntado con anterioridad si me importa que hagamos una especie de entrevista en directo y le he dicho que no me importa. Graba durante unos minutos a los jugadores calentando y empezamos la “emisión”. Es la primera vez que voy a estar lo más cerca posible a lo que es un comentarista futbolístico. Espero hacerlo bien y parecer un completo idiota como lo hacen los famosos por la TV. Hablamos del equipo, del mercado de fichajes, de lo coja que tenemos la defensa, Caicedo, Diego Reyes… y de pronto aparece una pregunta en pantalla “Qué pensáis de Naldo?”. Cometo el error de hacer caso a la pregunta y decirle a Jorg: “Preguntan qué pensamos de Naldo, ¿qué piensas tú de Naldo?”. Con lo fácil que hubiese sido hacer que no había visto la pregunta. Jorg responde que no tiene opinión mientras que yo voy pensando “no me preguntes, no me preguntes, no me preguntes…”. “¿Y tú Dani, qué piensas de Naldo?”. “Mierda Jorg para que me preguntas!!”. Ni zorra, ni puta idea ¿quién es Naldo?, ¿de dónde narices ha salido este nombre?. “Pues yo tampoco tengo opinión”. Por fin! lo he conseguido he quedado como un completo idiota como los de TV3, T5, A3,… ya puedo ser comentarista de TV! Como ya comenté en un anterior post, acabo de pagar uno de los precios (al menos para mí) de vivir fuera. El estar un poco desconectado de todo lo qué pasa. Ni sabía que el Espanyol estaba interesado por Naldo.

15.45 – Media parte. Me levanto para ir al lavabo, por el camino escucho de fondo alguien que grita: “Vamos Espanyol!”. Me giro, es una chica alemana seguidora del Hamburger SV, me mira, me sonríe y levanta el vaso de cerveza como para brindar. Le sonrío y levanto el dedo pulgar en señal de agradecimiento. Sigo andando y me cruzo con otro seguidor del HSV que me ve, me hace un señal de saludo llevándose el dedo índice y corazón a la frente y me dice “Muy bien Espanyol!”. Sonrío y levanto el pulgar en señal de agradecimiento.

16.15 – Leo Baptistao se queda sólo delante de la portería y adelanta al Espanyol en el partido. Jorg y yo saltamos como si tuviésemos un resorte en el asiento.  Como si fuésemos uno de esos muñecos con muelle que vienen en cajas y la hubiesen abierto. El estadio está en silencio, la gente está callada y mirándonos. Nos sentamos contentos. “¿Ha sido un poco raro, no?”, “Sí, ha sido una celebración bastante rara”. Es la primera vez que celebro un gol con un campo en silencio. Debe haber sido más raro que ponerse a contar chistes en un tanatorio.

15.41 – El Hamburgo empata. Jorg y yo nos quedamos sentados mientras todo el mundo a nuestro alrededor está contento, gritando y celebrando el gol. A pesar de todo no se han olvidado de nosotros. La celebración no impide a algunos que nos miran sonriendo y haciendo cierta coña.

17.00 – Vamos ya camino de vuelta. Nos hemos quedado un rato más porque Jorg quería hacer fotos a los suplentes mientras calentaba después del partido. Subimos a un autobús lanzadera gratuito que tienen para trasladar a los aficionados entre el campo y la estación de U-Bahn (hay quien debería aprender de este servicio). Estamos rodeados de seguidores del HSV, hasta que uno se percata de que somos seguidores del Espanyol. Lo dice fuerte, no pasamos desapercibidos. Se lo comenta a un amigo que quiere hacerse una foto con nosotros. Por un momento somos unas celebridades en mitad de un autobús de socios del HSV y nuestro “único” mérito es ser seguidores del Espanyol. El primer aficionado que nos detectó entrega un pin del club de fans del HSV a Jorg y comienza a movilizar a todo el autobús para conseguirme otro a mi. Pregunta de dónde venimos, le digo (ahora sí en alemán, esta parte sí que la controlo) que Jorg de Holanda y que yo vengo de Berlín. Parece que le ha sorprendido porque lo repite en voz más alta para que lo sepa todo el mundo. Suerte que no le he dicho mi nombre

17.10 – Llegamos a la estación de U-bahn para ir de vuelta al centro de Hamburgo. Hay un hombre vendiendo bufandas conmemorativas del partido. La mitad con el escudo y el nombre de nuestro equipo, la otra mitad con el escudo y el nombre de Hamburgo. Me compro una, me gustaría tener un recordatorio de este día.

17.20 – Estamos ya en el metro y se sientan delante de nosotros dos seguidores del HSV. Se dan cuenta, una vez más, que somos seguidores del Espanyol. Nos saludan, nos preguntan de dónde venimos y ven nuestros pins puestos del HSV. Les hace gracia y uno choca los cinco conmigo.

21.00 – Mi mujer y yo nos estamos despidiendo de Jorg. Hemos ido a cenar y es momento de ir a descansar. Jorg y yo seguimos con la camiseta del Espanyol puesta. De pronto se nos acerca un hombre (probablemente con más cervezas en el cuerpo que nosotros). Lleva una camiseta del HSV. Quería hablar con nosotros, seguidores del Espanyol, del partido y que no le ha parecido un mal resultado.

Fue sólo un partido amistoso, no nos jugábamos nada y, obviamente, ni éramos ni somos su rival. El ambiente en el Volksparkstadion fue siempre festivo porque era el día de la presentación oficial del Hamburger SV. Pero debo decir que me sentí bastante bien recibido y bastante cariño por parte de todos los aficionados del HSV. Me sentí muy a gusto y me gustó la forma en la que tanto Jorg como yo fuimos tratados en todo momento.

Dentro del campo tienen un contador de todo el tiempo que llevan jugando en la Bundesliga. Iba ya por 53 años, 350 y pico días y no recuerdo cuántas horas, minutos y segundos. Después lo visto el domingo durante el partido, lo pasarán mal, pero después de cómo nos trataron, sólo espero que ese contador siga sumando días y años.

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