Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero lo cierto, es que Cornellà a amanecido gris después del paso del Gloria.

No obstante, el Espanyol no podía estar como el tiempo, necesitaba estar despierto ante un partido tan importante como el vivido hoy en el verde del RCDE Stadium. El Espanyol, al igual que el día del Barça decidió cambiar de campo y empezar atacando la portería de Cornellà en el primer tiempo.

Los primeros minutos de partido fueron minutos titubeantes, ninguno de los dos equipos quería hacerse cargo de llevar el peso del partido. El Espanyol lo intentó y Jonathan Calleri despertó a la grada después de un taconazo a centro de Dídac Vilà que acabó en las manos de Iago Herrerín.

El jarro de agua fría llegó en el minuto doce de partido cuándo un error en cadena acabó en córner para el Athletic Club. El córner que botaron los de Gaizka Garitano fue de pizarra, jugada ensayada con balón al punto de penalti y Villalibre mandó el balón al fondo de las mallas blanquiazules. A partir de ahí al Espanyol le costó reponerse y coger el dominio del partido, reapareciendo los fantasmas del pasado: imprecisiones, fallos y mucho runrún.

Adrián Embarba debutó con el Espanyol. Entró mediada la segunda parte / Getty Images

Ya en la segunda parte parecía que la cosa había cambiado, los hombres de Abelardo salían con otra cara al partido, con mejores sensaciones, pero solo fue un espejismo. Dos ocasiones tímidas del Espanyol que no hicieron despertar al equipo. Abelardo movió el banquillo e hizo entrar a Embarba por Melendo, quién estuvo desaparecido todo el partido. Ya con la entrada del recién llegado el partido cambió por completo y tal fue así que en el sesenta y dos de partido hubo la primera conexión exrayista que acabó con el primer gol de Raúl de Tomás en el RCDE Stadium.

La gente despertó, soltó el bocadillo y empezó a animar y llevar al equipo a por la victoria, pero, como si de un soufflé se tratará equipo y afición fueron desinflándose con el paso de los minutos hasta terminar el partido con un punto que sabe a nada, siempre, a la espera de lo que suceda en el resto de partidos.