Faltan pocos días para que cientos de pericos se desplacen hasta las West Midlands británica para apoyar a nuestro Espanyol en sus andanzas europeas, y es que con independencia de los resultados, la afición blanquiazul siempre está al lado de su equipo.

No vamos a abordar aquí al rival que nos encontraremos en el terreno de juego del Molineux Stadium, un equipo que tras su empate del pasado viernes con Leicester se mantiene en el 7º puesto d ela Premier league, empatado a puntos con el Everton y por delante de Manchester United y Arsenal. Nos centraremos en lo que se encontrará la afición perica en los prolegómenos del partido.

Wolverhampton es una antigua ciudad de un cuarto de millón de habitantes, que por cierto, responden al curioso nombre de “wulfrunians”. En el año 2000 la Reina Isabel concedió a la ciudad la categoría de “city”, señalando de este modo que Wolverhampton tiene más de 1.000 años de antigüedad, pues fue fundada en 985. Su nombre original fue Wulfrunhampton (de ahí su gentilicio), en honor de Lady Wulfruna, la noble sajona propietaria de aquellas tierras del condado de Staffordshire. Lo que después derivaría a Wolverhampton fue una de las ciudades autorizadas para desarrollar el comercio de lana durante la Edad Media, lo que le dio un importante impulso.

Durante el periodo de las persecuciones contra los católicos en el siglo XVII, Wolverhampton fue escenario de algunos hechos relevantes: una vez desarticulada en 1605 la conspiración de la pólvora y detenido Guy Fawkes (ya saben, “el único hombre que ha entrado en el Parlamento con intenciones honestas”) en Londres, los últimos involucrados en la conspiración se refugiaron cerca de Wolverhampton, en Holbeche House.
Wolverhampton se transformó durante el siglo XIX de ciudad comercial textil a ciudad industrial siguiendo el destino de tantas ciudades inglesas durante la Revolución Industrial.

Junto a la actividad minera del carbón y la piedra caliza, se convirtió en un importante centro para la industria del acero y para la manufactura de coches y motocicletas que atraía a ingenieros de todo el país. También se estableció en Wolverhampton el principal productor de cerraduras de Inglaterra, Chubbs, y más adelante, ya en el siglo XX, se convirtió en un centro para la industria aeronáutica, actividad que aún mantiene con diversas empresas activas en el ámbito de la industria aeroespacial. Este carácter industrial le confiere a Wolverhampton el típico aspecto de tantas ciudades del centro y norte de Inglaterra.

Wolverhampton no ha producido grandes personajes, aunque unos “wulfrunianos” sí adquirieron cierta fama: nos referimos al grupo Judas Priest, cuyos componentes son originarios de Wolverhampton y de la vecina Birmingham. Otro motivo de orgullo local es precisamente el estadio del Wolverhampton Wanderers Football Club, el Molineux Stadium, que fue uno de los primeros en el país en instalar luz artificial durante la década de 1950.

1.200 pericos estarán en las gradas del Moulineux Stadium / Getty Images

Por cierto, su nombre se remonta a Benjamín Molineux, un rico comerciante local que compró los terrenos en 1744 para construir allí su mansión, Molineux House. En 1860 los terrenos fueron transformados en unas instalaciones de recreo, Molineux Grounds, que además de una pista de hielo, un lago artificial o un velódromo, incluía un terreno de juego para el fútbol donde se erigiría en 1889 el estadio en el que el Espanyol va a competir este jueves.

Como toda ciudad futbolera inglesa (los Wolves pueden presumir de haber ganado la primera edición de la FA Cup, 1-0 contra el Everton en 1893), Wolverhampton tampoco ha sido ajena al fenómeno hooligan, sobre todo desde los años 70. Los encuentros más tensos siempre han sido con los vecinos del West Bromwich y Birmingham, aunque también ha habido enfrentamientos sonados con los hinchas del Manchester United, como la multitudinaria batalla campal del año 1970 que acabó con 31 arrestos. El pub The George se convirtió en aquellos años en el epicentro de las actividades de la Temple Street Mob, la primera firm de los Wolves, que solo perdió ese escenario en una ocasión en el que la Inter City Firm del West Ham logró atacarles en su propia casa. En aquella época pre Thatcher, el Molineux era conocido por dar siempre una recepción hostil a los rivales, siendo además uno de los lugares de Inglaterra en los que el fenómeno skinhead floreció con fuerza.

Los años 80 vieron aparecer la cultura casual y ya en el temprano 1980 nace la Subway Army y los Bridge Boys a partir de 1984, responsables de importantes disturbios hasta que, en 1988 fueron arrestados 66 de sus miembros en la mayor operación contra el hooliganismo realizada. Pero 1989 veía nacer la Yam Yam Army, cuyo nombre deriva de, acento de los wulfrunianos. Desde entonces, a pesar de los grandes esfuerzos policiales por erradicarlos y los muchos miembros que tienen prohibido el acceso a los estadios, Wolverhampton sigue siendo un lugar al que los hooligans de otros equipos ven con respeto.

La afición perica encontrará pues una ciudad con historia, marcada por la Revolución Industrial (forma parte del denominado Black Country, una de las regiones más intensamente industrializadas del Reino Unido) con pocos atractivos más allá del fútbol, una ciudad grande en extensión pero cuyo centro, donde hay más vida y que no está lejos del Molineux Stadium, es muy pequeño. Allí está la Universidad y allí también se concentran los pubs que, como no podía ser de otra manera, abundan. Es también, como su vecina Birmingham, una ciudad en la que se ha asentado mucha población de origen extranjero.

Ah! y un aviso final: abríguense bien, las Midlands no son el Mediterráneo y además de lluvia fina las temperaturas previstas para el jueves por la noche rondarán los 4 grados. Una temperatura que la afición perica, a buen seguro, elevará con sus cánticos.